El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente


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Canto contra la barbarie

Debido a que nos encontramos en el triste centenario de la que iba a ser “la última de todas las guerras”, y debido a la cantidad de espectáculos, conmemoraciones y loas interesadas de algunos, considero de especial relevancia recordar qué es lo que ocurrió y por qué estos horrores se repitieron más tarde con mayor virulencia si cabe. La idea es presentar un especial sobre la I Guerra Mundial, convenientemente documentado y elaborado, así como contar con la presencia de testimonios y documentos, convertidos la mayoría en públicos gracias a la conmemoración de dicho centenario.

Para abrir boca, me gustaría compartir un poema de Thomas Albert Crawford, un combatiente británico en la batalla del Somme, escrito en 1916. Fue publicado por su hijo Brian Crawford y se puede encontrar en esta dirección url, a la que pertenecen todos los derechos y el copyright. Gracias a su lectura podemos comprender la realidad que no aparece en los libros acerca de la vida en guerra, de su futilidad y de la estupidez de la misma. Espero que os guste.

My stretcher is one scarlet stain,

And as I tries to scrape it clean,

I tell you what – I’m sick of pain,

For all I’ve heard, for all I’ve seen;

Around me is the hellish night,

And as the war’s red rim I trace,

I wonder if in Heaven’s height

Our God don’t turn away his face.

I don’t care whose the crime may be,

I hold no brief for kin or clan;

I feel no hate, I only see

As man destroys his brother man;

I wave no flag, I only know

As here beside the dead I wait,

A million hearts are weighed with woe,

A million homes are desolate.

In dripping darkness far and near,

All night I’ve sought those woeful ones.

Dawn suddens up and still I hear

The crimson chorus of the guns.

Look, like a ball of blood the sun

Hangs o’er the scene of wrath and wrong,

“Quick! Stretcher-bearers on the run!”,

Oh Prince of Peace! How long, how long?”

poem by Tommy Crawford


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Diario de un joven parado español – posible emigrante en los tiempos que corren.

Hoy vamos a inaugurar este nuevo relato con el objetivo tan simple de conseguir la empatía con cualquier persona que se pueda sentir identificada con este texto y con los que vendrán, para hacerle sentir que nadie, nunca, está sólo, para poder así entender que su situación no es única. Va por todos los que se han quedado en el camino.

Como cada tarde de domingo cuando volvía a Madrid para empezar la semana en la universidad, no puedo evitar tener esta sensación. Despedidas efímeras de padres sonrientes por la partida semanal de sus hijos a la universidad. “Cuídate hijo, llama cuándo llegues y ¡come bien!” exclaman esas madres que no terminan de creerse que su polluelo “eche” el vuelo. Miles de ilusiones como estas se verán en ciudades pequeñas como Toledo repartidas por toda España, condenados sus hijos a buscar el futuro en otro lugar para, quizás, retornar con la frente marchita como reza la canción, después de haber perseguido un futuro que no ha regalado nadie y que ha costado el esfuerzo de padres y abuelos, esperando que sus hijos sean mejores que ellos.

Nos dijeron que el futuro estaba en nuestras manos, pero no nos dijeron que querrían cortárnoslas.


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Mariano José de Larra

Hoy quiero compartir con vosotros una de las figuras más importantes de la historia intelectual de este nuestro país, España, que tantos disgustos nos ha dado y nos sigue dando desde tiempos inmemoriales: Mariano José de Larra. No es mi intención hacer aquí, en este poco espacio, un homenaje a su figura (se antoja demasiado poco espacio y uno que merezca la pena redactar necesita de un trabajo muy concienzudo y elaborado), pero si me gustaría compartir con vosotros algunas de sus frases que resumen su ideario y su idiosincrasia cultural e intelectual que, por cierto, es perfectamente extrapolable a la época en la que, por suerte o por desgracia, nos ha tocado vivir.

Imagen extraída de Wikipedia. Esta obra está bajo dominio público después de haber expirado sus derechos.

Este poeta, escritor y periodista de principios del siglo XIX, es principalmente conocido por ser uno de los mayores, sino el mayor de los representantes de la corriente intelectual y artística europea, conocida como Romanticismo, en España en los ámbitos periodístico y literario. Interiorizó hasta tal punto la angustia vital de este movimiento, chocando contra lo que él consideraba la decadencia de la cultura española desde el siglo de Oro hasta su momento, reivindicando lo que los grandes escritores e intelectuales de este país han demandado desde el siglo XVII: el pensamiento crítico, la educación, la formación intelectual y la necesidad de una sensibilidad artística y de un modo de vida acorde con los tiempos que se vivían y no con unas épocas ya pasadas y caducas criticando entre otras cosas el control sobre el pensamiento que sectores, como la Iglesia, aún tenían sobre la sociedad española. Por ello, entre otros motivos, se quitó la vida en 1837 de un disparo, al más puro estilo romántico. Espero que os guste.

<< Cumpla cada español con sus deberes de buen patricio y, en vez de alimentar nuestra inacción con la expresión de desaliento “¡Cosas de España!”, contribuya cada cual a las mejores posibles>>.

<< Amo demasiado a mi patria para ver con indiferencia el estado de atraso en que se halla>>.

<< España que Dios guarde, de sí misma sobre todo >>.

<< Aquí yace media España. Murió de la otra media >>.

<< Ha hecho usted bien en irse a la luna, porque aquí, amigo, nadie se convence, y eso que media España anda todo el día ocupada en convencer a la otra media >>.

<< La libertad no se da, se toma >>.

<< Un pueblo no es verdaderamente libre mientras la libertad no está arraigada en sus costumbres e identificada con ellas >>.

<< Escribir en Madrid es llorar. Es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta >>.

<< El pueblo no es el Gobierno; es más fuerte que él, cuando éste no comprende y satisface sus necesidades >>.

<< La sociedad es un cambio mutuo de perjuicios recíprocos. Y el gran lazo que la sostiene es, por una incomprensible contradicción, aquello mismo que parecería destinado a disolverla; es decir, el egoísmo >>.

<< Mi vida está destinada a decir lo que otros no quieren oír >>.

Bibliografía

– Miranda de Larra, Jesús: Biografía de un hombre desesperado. Larra. Santillana Ediciones Generales, S.L. 2009. ISBN: 978 – 84 – 03 – 09993 – 7.


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Apología del empollón

Después de un complicado mes lleno de exámenes, pérdidas y desesperaciones, os dejo un texto literario que espero que os guste y os resulte curioso.

Apología del empollón

Dícese del individuo o individua que destaca de entre un grupo de estudiantes de la misma clase por obtener las calificaciones más elevadas. Otro de los apodos con el que se le conoce es “sabelotodo” o “el ojito derecho de la profe”. En algunas ocasiones incluso ha llegado a nuestros oídos el sobrenombre de “furbi”. Este rol suele ser designado por uno de los líderes del grupo, normalmente de manera peyorativa, debido a que envidia el éxito del anterior.

Hay muchos mitos en torno a la figura del empollón o empollona. El primero de ellos es que siempre hace la pelota a la profesora. Si uno siempre responde bien a las preguntas que le hacen, no necesita hacerle la pelota a nadie. El segundo es que el empollón va alardeando de lo que sabe; precisamente, cuanto más alardea uno , menos conoce. Este último será un falso empollón.

La categoría del empollón va evolucionado con el tiempo. Durante la primaria puede haber diversas posibilidades, según la cantidad de personas que también ostenten este rol: cuanto mayor sea el número de empollones, más respetados serán. En la secundaria, tienden a estar mucho peor considerados: suelen ser apartados del resto, debido a su rareza (cada vez quedan menos ejemplares). En la Universidad, el rol del empollón se vuelve a revalorizar, aunque sólo en cierto sentido: todo el mundo lo busca pare hacer con él los trabajos en grupo pero nadie quiere salir de fiesta con él, porque creen que la amuermará.

Por último, sólo me queda destacar alguna otra característica del empollón. Suele llevar gafas y no es muy común que se le den bien los deportes. Cuando estas dos condiciones no se dan (y tiene un carácter un tanto carismático), el empollón pasa a ser líder.


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John Cornford

Hoy os doy a conocer a un poeta, cuya progresión intelectual y profesional se vio truncada cuando le sobrevino la muerte el 28 de Diciembre de 1936, un día después de cumplir 21 años,  participando en el Frente de Andalucía, concretamente en la Batalla de Lopera, durante la Guerra Civil Española. Comunista británico convencido, participó de forma activa en dicho partido desde 1933 en Gran Bretaña. Participó primero en las unidades de la milicia del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) en el frente de Aragón en Agosto de ese año, para regresar en diciembre del mismo formando parte ya de la XIV Brigada Internacional. Se enamoró pérdidamente de Margot Heinemann, historiadora británica a la que dedicó varios poemas al convertirse en amantes. Que este poema, sirve para no glorificar nada más que el talento, y que conste que no se trata de un homenaje a ningún bando, sino un recordatorio de que sólo a través de la poesía y el amor podemos construir el futuro y dejar atrás todos los demonios que nunca deben repetirse.

A Margot Heinemann

Corazón de este mundo sin corazón.

Querido corazón, pensar en tí

es un dolor a mi lado,

la sombra que enfría el paisaje.

El viento se levanta al atardecer,

recordando que el otoño está cerca.

Tengo miedo de perderte,

tengo miedo de mi miedo.

En el último kilómetro hacia Huesca,

la última barrera de nuestro orgullo,

piensa amablemente, cariño,

que siento que estás a mi lado.

Y si la mala suerte abatiera mi vigor

en una tumba poco profunda

recuerda todo lo bueno,

no te olvides de mi amor.

El poema es de John Cornford. Está extraído del libro: “Voluntarios de la libertad: 50 poemas sobre las Brigadas Internacionales“. Edición: AABI. Madrid. 2001.

Para el que desee conocer más de este poeta aquí dejo el siguiente enlace: http://www.fundanin.org/pardolancina.htm


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La fiesta

Hoy os traigo un mismo relato desde dos perspectivas. La primera es la de un narrador en tercera persona, externo (no forma parte de la acción); la segunda, también es un narrador en tercera persona, pero interno (es uno de los personajes que aparecen en el relato. Espero que os guste.

A)     Narrador en tercera persona (externo)

Cristina estaba en un rincón de la sala, con la copa de Fanta y vodka en la mano.

–          ¡Venga Cris! ¿Por qué no te animas a bailar?- comentó Marta mientras movía el cuerpo como si un playmovil intentara parecer de blandi-blu.

Cristina levantó los ojos hacia ella.

–          Mmm… Creo que no Martis- dijo sin mover un solo músculo de la cara.

–          Ueee…- Marta movía los brazos como si estuviera haciendo la ola y sonreía de oreja a oreja.

Cristina hizo una mueca que no llegó a terminar en sonrisa. Con un sólo vistazo, comprobó que alguien- desconocido, chico, camisa Ralph Lauren- se acercaba por detrás de Marta, y entonces su expresión volvió a ser la misma que al principio.

–          Marta, te reclaman para las fotos- la agarró de los hombros y la apretó con firmeza-. No te preocupes, que ya cuido yo de tu amiga- le guiñó un ojo sonriendo, de manera que Cristina también lo viera.

–          Jajaja…- rió Marta divertida- Eso si no se ocupa ella antes de ti- puso las manos en forma de pistola e hizo un ruidito con la lengua, como si disparase.

Marta se alejó cantarina con su estilo propio de baile.

–          Eres Cristina, ¿verdad?- dijo clavándole sus ojos en los de ella.

Cristina asintió, mirando hacia otro lado.

–          ¿Hace mucho que conoces a Marta?- le sonrió, mientras se apoyaba con el brazo en la pared.

Ella le miró un momento y le contestó:

–          Bastante.

Él se rió por lo bajinis.

–          ¡Vaya! Sí que cuesta trabajo sacarte una palabra…- contestó con algo de gracia-. Así que no te gusta bailar esta música, ¿no? Lo entiendo, el pop no le gusta a todo el mundo. Quizás eres más de rock…- Cristina puso la misma cara que cuando Marta le preguntó si bailaba- Jajajaja… ¡vale, vale! No, no parece que te guste tampoco. Entonces…

Por primera vez, ella se puso de frente y le interrumpió.

–          Te voy a ahorrar un rato de perder el tiempo: no, no me gusta el rock; tampoco me gusta esta música; y no me gusta bailar, ningún tipo de música y menos delante de gente que no conozco- dijo sin mover una sola parte de su cuerpo.

El chico contestó, dejando de apoyarse en la pared y metiéndose una de las manos en el bolsillo:

–          Entonces, ¿qué te gusta?

Cristina no volvió a mirarle; dejó los ojos clavados en la pared que había al fondo de la sala y antes de subir la copa hasta los labios dijo:

–          Nada de lo que hay en esta sala.

B)      Narrador en tercera persona, interno (personaje)

Al principio de la fiesta, vi a Cristina en un rincón, como siempre. Me acerqué haciendo un poco el tonto a ver si por lo menos le sacaba una sonrisa (sabía que lo de intentar que bailara era imposible, sobre todo habiendo gente de mi universidad que no conocía).

Cuando vi  que Marcos me alejaba para quedarse a solas con ella, le lancé una indirecta, que por supuesto, alguien con tanto éxito no sabría coger.

Mientras he hacía las fotos apartaba poco la vista de la pareja. Él intentaba transmitir su halo seductor, pero en Cristina el efecto era  como el de una urticaria. Creo que ella casi no habló, pero al poco, la vi ponerse frente a él y vocalizar mucho. Cristina 1- Marcos 0. Segunda ronda. Parecía que lo había descuadrado bastante: tu cara parecía menos de estar ligando y más de estar ante un león domesticado del que no te fías. La siguiente vez que ella abrió la boca, ni siquiera le miró. Marcos ya no sabía dónde meterse.

Y es que Cristina no soportaba a los que intentaban ligar con ella.


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Por tierras de España

Hoy me apetece hacer un homenaje a Antonio Machado a través de uno de sus poemas, que me ha puesto los pelos de punta, de su obra “Campos de Castilla”, terminada en 1917 en el que relata, con sorprendente antelación lo que posteriormente vivirá, triste y largamente, nuestro país, cuyas consecuencias no terminarán hasta que pueda más el olvido que la sanación.

Alumno en la Institución Libre de Enseñanza, obtuvo la cátedra de Lengua Francesa, en 1907, en el instituto de Soria. En 1917 consiguió la licenciatura de Filosofía y Letras publicando ese mismo año la 1ª edición de sus Poesías completas. De 1919 a 1931 fue profesor del instituto de Segovia. A partir de 1907 empezó a publicar sus obras como “Soledades” o “Campos de Castilla aquí mencionado anteriormente, colaborando activamente hasta el final de su vida en multitud de revistas culturales. Su obra se basaba en el diálogo íntimo del poeta en el que el verbo, expresando tiempo, siendo secundarios otros elementos como la musicalidad, la forma la rima. La poesía debe ser la expresión más profundo de los sentimientos. Murió en 1939 en Colliure, Francia, poco después de su madre. Aquí va el poema:

El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares;

la tempestad llevarse los limos de la tierra

por los sagrados ríos hacia los anchos mares;

y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,

pastores que conducen sus hordas de merinos

a Extremadura fértil, rebaños trashumantes

que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.

Pequeño, ágil, sufrido, los ojos del hombre astuto,

hundidos, recelosos, movibles; y trazadas

cual arco de ballesta, en el semblante enjuto

de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.

Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,

capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,

que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,

esclava de los siete pecados capitales.

Los ojos siempre turbios de envidia o tristeza,

guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;

ni para su infortunio ni goza su riqueza;

le hieren y acongojan fortuna y malandanza.

El numen de estos campos es sanguinario y fiero;

al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,

veréis agigantarse la forma de un arquero,

la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta

– no fue por estos campos el bíblico jardín -;

son tierras para el águila, un trozo de planeta

por donde cruza errante la sombra de Caín.

Para terminar, aquí tenéis una colección de los artículos escritos por Machado para el periódico La Vanguardia, activo colaborador del gobierno de la República: http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20110415/54138238155/antonio-machado-el-poeta-republicano.html

Fuente

– Machado, Antonio: Antología poética. Biblioteca Básica Salvat. Madrid. 1985.


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Super-glu: Ejemplo de Correlato

El correlato o correlato objetivo es un recurso literario mediante el que utilizamos una serie de imágenes enlazadas entre sí para describir un sentimiento. Creo que el siguiente podría ser un ejemplo de ello.

Objetos:

-Una rama de lavanda marchitada, con algunos brotes nuevos en la punta.

– Una caja

Frase: “A los demás sólo le contamos lo bonito”.

Super-glu

“En numerosas ocasiones, las relaciones son como una lavanda marchitada a principios de otoño, que se esfuerza porque sigan naciendo algunos brotes nuevos en su punta aunque interiormente sepa que ya no es momento para ello. Todos los días, una de cal y dos de arena. Cada desprecio, cada putada: el desánimo que se agolpa en nuestro pecho se cura con una aspirina para niños de “sonrisa-medio-mueca” que esta vez no parece acabar en discusión. “Las cosas van a mejorar”, “Está cambiando”, “Mi hombre es maravilloso: hoy hasta me ha sonreído…”. Esto es lo que una comenta cuando habla con las amigas. A los demás sólo le contamos lo bonito, sobre todo cuando lo que no es tan bonito es amontonado en un enorme almacén de la mente, todo disperso y escondido entre recovecos. El problema es que cuando ya no merece la pena soportar las dos de arena por la de cal, tu enfado marca las cajas con purpurina y resplandecen más que el oro en tu cabeza, de manera que aparecen en cada pensamiento. Lo peor es que crees que el malnacido que adhirió la purpurina a las cajas lo hizo con super-glu”.


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La carta

Este es un homenaje a Mercé Rodoreda y a su relato “Una carta”. Espero que os guste.

“¡Ay doctor! ¡No pude evitarlo! Es que iba a empezar y me cagué las patas abajo. No era capaz de hacer otra cosa. Ya le digo, que me iba a poner y ¡fiun!, derecha al váter. Esto no puede ser nada bueno, doctor. Nunca me había pasado, claro que nunca lo había intentado. Ya sabe usted que estas cosas son complicadas y cualquier no se pone a hacerlas, así, como quien fríe un huevo. Mis amigas me dicen que hay que tener valor y, sobre todo, ganas. Porque ponerse a ello… ¡y en verano! Ya le digo que me fui las patas abajo y no lo pude evitar. Déjeme que le cuente, doctor. Verá, era por la mañana, no tan temprano como se pueda esperar, y hacía un poco de frío, pero que conste que por el frío no fue, que yo duermo con una manta y un plumas; y cuando duermo con mi marido tengo hasta calor. El pobre se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para cobrar menos de cuatro cochinos euros la hora, en la factoría del tío Kirico. Esta semana está vacunando pollos, y a pesar de eso, se queda conmigo en la cama todo lo que puede, aunque yo me quede dormida y no le escuche lo que me susurra al oído, siempre algo que se inventa en su rato de descanso, mientras come el bocadillo de atún marca Día, que le hago el día anterior.

Su madre es una pesada y siempre llama a la puerta en el momento más inoportuno: “¡Pepito, hijo, que te tienes que ir a trabajar!”. Y para más inri, se va alejando de la puerta mientras dice “…anda que… que le tenga que despertar su madre cuando tienes pelos en los huevos y mujer en la cama… ¡tiene tela!”. Y lo dice en voz alta, al menos lo suficiente para que lo oigamos con claridad. Creo que puede haber sido ella. Por eso me he ido por las patas abajo. Me tiene que haber echado algo en el café. Por si fuera poco, cuando llego a la cocina por las mañanas, me dice que ha tirado la birria de bocadillo que le he hecho a su hijo a la basura. Dice que ella le ha preparado uno de chorizo del bueno, de los que siempre le ha hecho para la merienda. Siempre me muerdo la lengua. Esta mañana le pregunté si quería que la ayudara con la comida y ella me respondió que con las manazas que tenía lo echaría todo a perder, y que por desgracia, ella no podía despedirme de allí, como hicieron en la tienda, hace unas semanas. Así que aguanté la respiración y me fui a nuestro cuarto, lo único nuestro, por lo que se veía, aunque la puerta y la limpieza eran suyas.

Así que ya ve, doctor, en esas estamos. Y encima, cuando me voy a poner a ello, me voy por las patas abajo. No puedo evitarlo. Sólo son tres páginas, al menos, en las que me quiero concentrar ahora. Me las ha impreso la chica que trabaja en el cíber. La verdad es que es una chica majísima; me ha puesto en contacto con la de la papelería del pueblo de al lado, que tiene de todo, hoy me ha traído los libros. La verdad es que ha sido una alegría, después del intercambio de palabras con mi suegra. Aún no se lo he contado a mi marido: quiero darle una sorpresa. Pero claro, si cada vez que me voy a poner con ello me cago patas abajo, ¡pues vaya! Lo que le digo, doctor, es que cogí todos los papeles y los libros y me fui a casa de Agustina, la de la lechería, que estudió con mi abuelo y siempre me dice que su casa es como la mía. Fue ella la que me aconsejó que buscara los papeles, hace ya varios años. Con el trabajo de la tienda, me pareció un poco tonto. Pero después de todo lo que ha pasado…¿ Qué puedo hacer, doctor? ¡Es que me cago viva! ¡Y sólo con leer el título! Si fuera más joven… Pero es ahora cuando no hay más salida. No puedo evitarlo, doctor. Me voy las patas abajo sólo con leer las seis primeras palabras: Oposiciones a la Administración del Estado…”


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Campiña

Este poema es un homenaje a los campos de Castilla que tan cerca tengo y que con el paso de los años valoro cada día más.

Se siente frío al salir,

no un frío helador hasta los huesos

sino aquél que invita a combatirlo con fuego.

La luz ya se torna anaranjada

las voces van apagando su vida,

quedando para dar la bienvenida

un ladrillo, un maullido y un relincho,

se volvieron dueños del pueblo.

Campos de espigas tan altos,

¡dan ganas de tocarlos!

Sumergirse en sus tallos

y bucear en sus raíces.

Se tornan rojas como el fuego

si te acercas demasiado

queman la piel

y calan los huesos.