El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente


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A los españoles no nos gusta la realidad.

A los españoles no nos gusta la realidad, y es comprensible, dado que la realidad, si ha sido alguna vez un camino de rosas para alguien, no lo ha sido precisamente para ninguno de los pueblos que componen o han compuesto la Península Ibérica. La épica nacional, la fantasía escapista y las ensoñaciones de grandeza son una constante en cada país, y seria absurdo negar la contribución que hacen a la cordura tanto a título individual como general, pero no tanto la ensoñación como la negación de la realidad lo que, aplicado a las grandes decisiones, resulta un problema, en tanto que la lógica aplicada sobre premisas básicas no tiene por qué necesariamente ajustarse a la realidad.

Pasaremos de largo el debate sobre las capacidades del ser humano de conocer la realidad, puesto que desde un punto de vista epistemológico nuestro conocimiento de la realidad se basa en las interpretaciones que hacemos de las abstracciones de nuestros sentidos, con todas sus limitaciones físicas y cognitivas, pero es donde radica la diferencia entre el escepticismo y el negacionismo, siendo el primero una puesta en cuestión de nuestras interpretaciones de la realidad que abre la puerta al empirismo y hasta al racionalismo, siendo la segunda opción una postura mas nihilista, en terminos nietzscheanos. Para lo que viene a continuación utilizaremos una premisa kantiana: El conocimiento de la realidad en términos históricos es un juicio sintético a posteriori, es decir, ha pasado algo, nosotros sabemos que ha pasado algo y nuestra percepción de la realidad nos permite elaborar una concepción de lo que ha pasado, aunque no podamos establecer claramente el cómo y el por qué en principio. En este sentido, la incapacidad de elaborar juicios sintéticos a priori es lo que añade la subjetividad a la Historia como materia y la excluye de ser una ciencia (Y hasta de poder validar hipótesis deterministas).

Tomando esto en consideración, los españoles como pueblo muestran una tendencia estable a la alusión de la realidad como afrontamiento del papel vivido en la historia europea, y siguiendo la linea de esta tesis, nos remontamos al reinado de Carlos I, al que la historiografía española usualmente coloca como uno de los mas grandes monarcas que ha tenido el país, si no el mas grande con la excepción de Felipe II.

La realidad es que el ascenso de Carlos I al trono no repercutió en si mismo en el bien o incluso la formación del Imperio Español (Si tomamos los reinados de los Reyes Católicos y de Fernando II como constitutivos de un proto-imperio, o de una potencia de mediana importancia, sin duda de menor importancia que Portugal, acentuada tal vez por el descubrimiento accidental de America, cuyos efectos son nada desdeñables pero a medio y largo plazo) sino mas bien al contrario, lo que planteo a continuación es que la creación del imperio español fue una consecuencia de fuerzas geopolíticas externas mas que de un acto volitivo de España como nación, aderezado con algo de providencia. Carlos I de Habsburgo acepta la corona de la Monarquía Hispánica con poco o ningún interes por ella y por su funcionamiento, casi como un regalo caído del cielo, lo que no pasa desapercibido a los nobles españoles de la época, que enseguida hicieron notar su presencia en la rebelión de los comuneros, gentilmente resuelta con unas cuantas decapitaciones.

La reivindicación de Carlos I por parte del nacionalismo español no podría ser mas injusta porque, pese a que su trono sobre España era mas sólido de lo que lo era sobre el Sacro Imperio Romano Germánico, de una inestabilidad proverbial, el Habsburgo no residió en el país mas que por evitar mas levantamientos como el de los comuneros, pero sus miras nunca estuvieron puestas aquí. No se dedicó a acabar de implementar el paso del sistema feudal al estado moderno que habían comenzado los Reyes Católicos, consolidando la unificación, sino que mas bien llevó a cabo una política de apaciguamiento con los señores locales para que no molestaran mucho a la gestión de la política europea en general, realizó la justa política interior en lo que respecta a la península y enfocó la conquista de América en torno a la obtención de recursos para sufragar sus ambiciones europeas. Las guerras con Francia y con los protestantes significaron un expolio de España y América, por extensión, con el único fin de sufragar los esfuerzos de Carlos I por mantener el control del Sacro Imperio y frenar a sus enemigos a ese respecto, cuestiones que son solo tangenciales, si en algun sentido, para los intereses de España. Podría decirse que, mientras que Francia avanzaba lenta, pero inexorablemente en la aplicación de las ideas del Renacentismo Italiano, y en su eventual configuración como un estado cuya solidez ha sido su mayor fortaleza incluso a pesar de la Revolución Francesa, en España Carlos I por su puro desinterés ofreció al país casi un siglo de inmovilismo, de estupor social, económico y cultural, de fanatismo religioso de su propia cosecha (aparentemente eso iba en la sangre) y de un goteo de ideas renacentistas que solo tocaron el país de forma tibia (Iniciando una larga tradición que podemos definir como Tarde-mal-o-nunquismo).

Denostar de la misma forma a Felipe II sería temerario, dado que sus reformas evidentemente repercutieron en una administración eficiente tanto peninsular como en ultramar y su gestión en el ámbito militar resulta impecable salvo ciertos incidentes, pero, estructuralmente, nunca abordó ninguno de los problemas que su padre tan alegremente había ignorado, siguió sin consolidar el estado moderno, mantuvo la política foral medieval, siguió dedicando sus esfuerzos a la consecución de la victoria en guerras que no significaban gran cosa para España salvo apoyo a colegas Habsburgo o un cierto estatus como defensor de la cristiandad, e inició una política económica (o falta de ella) que consiguió salvar con acuerdos de ultima hora con la banca italiana pero que eventualmente llevaría a sus descendientes al colapso y a la práctica desmembración del país en 1640. La historia probablemente culpará siempre a Felipe IV del fin de la Edad de Oro, pero lo cierto es que la Edad de Oro ya tenía sus pies de barros cultivados con mimo por los “Austrias mayores”, Carlos y Felipe.

Y, sin embargo, nosotros llevamos siglos glorificando a los Austria y denostando a los Borbones, culpándolos de nuestro cruel destino como potencia de segunda (en el mejor de los casos) y viviendo en ensoñaciones de la Edad de Oro de los Habsburgo, cuando la realidad es que los Borbones hicieron lo que tenían que hacer, Felipe V tuvo que enfrentarse en la guerra de sucesión a la deslealtad de señoríos anacrónicos que temían perder derechos que ya poca gente tenía en la Europa que llevaba las riendas en el puto 1700 (i.e. Francia, Inglaterra) curiosamente, cuando Felipe V, habiendo sido informado de la idiosincrasia de este país, había jurado que no modificaría esos preceptos forales y lo hizo al final para castigar la rebelión de ciertas zonas (Por eso País Vasco y Navarra aun tienen fueros y Cataluña y Valencia no).

Y aun así, los borbones del Siglo XVIII hicieron una labor destacable por modernizar el país y adaptarlo a los cambios que sufría Europa que solo se vió interrumpida por la Revolución Francesa, pero nuestros libros de historia aparentemente no tienen nada que decir sobre Carlos III, que hizo de Madrid una ciudad habitable, de Fernando VI, que apoyó las artes y las ciencias, o de la contribución de España a la Guerra de la Independencia que dio lugar al nacimiento de los EEUU.

Pero la historia al final parece que nos da lo que queremos y por fín tuvimos un rey a nuestro gusto en la persona de Fernando VII, un sádico que gustaba de llamar a la corte a enanos, lisiados y prostitutas para reirse de ellos, que derogó la constitución que se encontraba entre las mas avanzadas de Europa, inició una política de represión, restauró la inquisición y mantuvo a España al margen de la Revolución Industrial retrasando casi cincuenta años el desarrollo del país y nos lanzamos a las calles a gritar ¡Que vivan las cadenas!.

¿Cuantas épicas que llevan a los pueblos a la libertad nacen del sincero deseo de regresar a la monarquía absolutista, ultraconservadora y casi teócrata que defendía el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, o el pretendiente Habsburgo en 1700, el Archiduque Carlos?

Pero el máximo exponente del conformismo y de la negación de la realidad lo constituye el NO-DO franquista, donde la realidad chocaba frontalmente con las imágenes proyectadas en los cines. En pantalla, Franco era un hombre al que todo el mundo quería, en la realidad, el tipo que ganó porque daba las hostias mas fuerte. En pantalla, la industria española florecía eficiente y productiva, en la realidad la gente emigraba. En pantalla, las mujeres iban a la ultima moda, en la realidad, en bata y sandalias. En pantalla, España era un remanso de paz, en la realidad, una paz protegida por pistolas en medio de la II Guerra Mundial. Y gracias a la sana y constante capacidad y voluntad de los españoles de crear y creer realidades paralelas, España vivió gran parte del Siglo XX en otro planeta.

El resto es de sobra conocido.


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Mi opinión (im)popular

La izquierda política es un lugar terrible para alguien con tendencia a la autocrítica, de verdad, y, sin duda alguna, y como demuestra la tranquilidad mental de la derecha, el conservadurismo político resulta en una alternativa política tremendamente cómoda al margen de las implicaciones para el mundo de su doctrina. Porque cuando uno sale a la calle y dice que le preocupan los derechos de los animales, o de los gays, o de las mujeres, o el calentamiento global, o la distribucion de la riqueza o algo por el estilo, la vida moderna se lanza sobre nosotros como un enjambre de avispas enfurecidas en forma de contradicciones éticas y morales. El ritmo de vida moderno es, simple y llanamente, incompatible con estas posturas, entre otras cosas porque el mundo tal y como lo conocemos ha sido ideado y moldeado por los padres intelectuales de la actual derecha política, con lo que una persona que defienda todas estas ideas anteriormente mencionadas y muchas mas prácticamente habría de ser reducido a un modo de vida casi ascético para no ser tachado de hipócrita, y, siendo sinceros, no es algo que entre dentro de los objetivos de ninguno de nosotros aunque genuinamente nos importe la naturaleza, los animales, el consumismo desenfrenado o la distribucion no equitativa de la riqueza. Así que la izquierda vive en una esquizofrenia perpetua acentuada desde la caida de la URSS en 1991, que siempre ha permanecido como el contraequilibrio (ficticio) al mundo desenfrenado y sociodarwinista del capitalismo liberal. En ese sentido las premisas de la derecha neoliberal son mucho mas cómodas cognitivamente para un sibarita occidental.

Dicho esto, no es ningun secreto mi cinismo con respecto a la izquierda política, a la que me adscribo habitualmente, por principios, por tradición o por fé, porque, en cierto modo, es mucho mayor pecado traicionar unos valores cuando los has defendido habitualmente que cuando has expresado abiertamente que no te importan. Esta es una de las razones que en su día marcaron mi relación con el Movimiento 15-M, y que ahora se traducen en una abierta aversión por la figura de Pablo Iglesias y el partido que representa.

Parece, a juzgar por la situación actual, que Podemos es un partido exento de cualquier crítica que se le haga por parte de alguien que no sea un reaccionario, y que estar en contra de Pablo Iglesias es equivalente a ser una especie de fascista, o peor aún, un colaboracionista con el estado actual de las cosas. El hecho de que el grueso de las críticas que el señor Iglesias y su formación recibe sean considerablemente bastas y con una cierta recurrencia al insulto no ayuda precisamente a modificar esta situación, y, de otra forma, es casi un regalo del cielo para el líder de Podemos. Los seguidores de Iglesias ciertamente no aceptan demasiado las críticas, pero el grueso de las críticas no dejan demasiado lugar a la argumentación, en favor de el abierto desprecio, en el mejor de los casos, ambas cosas, naturalmente, son una distorsión grave del debate político y social, lamentablemente, ya muy distorsionado.

Pero debatir de política, a decir verdad, nunca es civilizado. Ni siquiera este post. Por mas que lo intentemos nuestras ideas siempre representarán el progreso, y las de los demás el estancamiento en el mejor de los casos y la destrucción en el peor.

Volviendo al tema, inicialmente recibí el 15-M con escepticismo, esperaba, a decir verdad, una manifestación mas de una izquierda autocomplaciente, demasiado segura de su propia pureza moral y de modales templarios, como viene siendo tradición en este país.El trasfondo: La lamentable gestión del gobierno de Zapatero y la catástrofe anunciada de una victoria del Partido Popular en las municipales de ese año. A decir verdad, no fue así.

El descontento popular se materializó rapido en una mezcolanza de todo tipo de españoles que abarcaba desde la derecha moderada (mal llamada en aquel entonces Gallardonista) a, si, la extrema izquierda e incluso la extrema derecha hizo un cameo (Ynestrillas pasó por allí, lanzó un par de discursos, vio que no convenció y se fue, igual que Willy Toledo). En contra de lo que hay quien dice hoy por hoy, los primeros dias del Movimiento 15-M fueron espontaneos, hasta bonitos, e inclusivos, sorprendentemente inclusivos. Recuerdo que se increpó a un hombre por portar la bandera republicana (en aquel momento el movimiento renegaba de toda bandera y estandarte) y se acogió con el ceño fruncido a IU y la recien formada UPyD cuando intentaron secuestrar el movimiento para su causa. Pero claro, siendo esto España, una utopía no puede durar demasiado.

El esfuerzo del movimiento (hablo del movimiento porque, al mas puro estilo mente colmena, se configuró y se definió a si mismo sin ninguna cabeza visible) por la creación de una organización desorganizada (las comisiones y las asambleas) y a dar cabida a pensamientos alternativos (grave error, porque a veces los pensamientos alternativos son alternativos por una razón) pronto dieron a una manifestación popular una estructura de partido, sin ser un partido y alegadamente sin vocación de serlo. Y como en cualquier partido, pronto la homogeneizacion de las bases fue un elemento obligatorio. Así que el campamento de Sol pronto se convirtió (y esto es real) en un lugar donde individuos cuestionables clamaban sobre la homeopatía, la verdadera autoría de los atentados del 11-S, los reptilianos y la entonces cuestionable existencia del bigote de José Mº Aznar. Por no hablar de que en este punto, tener un pene hacía que básicamente cualquier cosa que hicieses fuese mal vista por ciertos sectores.

Este giro alienó (no pun intended) pronto a la derecha moderada, a la izquierda moderada y, en general y muy al final, a cualquiera que no tuviese la cabeza llena de serrín (el lector mas cercano emocionalmente al 15-M puede considerar, llegados a este punto, que esto se trata de un insulto).

Para mayor detalle de lo que llegó a ser el 15-M en sus ultimos dias mainstream compartiré una anecdota real que ya he mencionado en otras ocasiones:

Me acerqué a la primera reunión de mi barrio cuando el 15-M decidió descentralizarse. Estaba previsto que la asamblea comenzase una reunión a las 11:00, y allí me presenté, en el parque, donde no había nadie. Di cinco o seis vueltas al parque y envie cuatro o cinco SMS (ya ha llovido) y nadie apareció, hasta que me abordaron tres tipos con una camara de video, les pregunté si venian a la asamblea, pero me confesaron que a ellos realmente les daba igual la asamblea, querían grabar un documental para su asignatura de la carrera de Comunicación Audiovisual de la Universidad Rey Juan Carlos. Así que alli nos quedamos los cuatro, cuando apareció una señora. Era bajita, rechoncha y con el pelo cardado y vestía como de mercadillo, y se nos acercó diciendo que venía a la asamblea, que estaba emocionadisima porque el 15-M estaba lleno de corazones abiertos, y que eso era genial porque estabamos cercanos a la Noosfera. Nos relató que, debido a la cercanía de la Tierra con Nibiru, que culminaría el día de diciembre predicho por los Mayas, los seres humanos abandonariamos nuestras ansias terrenales y nos fundiriamos en una unidad emocional que nos haria avanzar hacia una nueva era. El lector probablemente se preguntará como recuerdo esta patochada, pues porque choca ver a una maruja de barrio soltandote una chapa esotérica-monguer, la verdad. No parecía ella, a decir verdad, muy segura de que era lo que habian predicho los mayas y que era lo que iba a pasar después porque, citando textualmente “Cuando llegue Puri os lo explicará mejor porque la Puri sabe mas de esto”. Aparentemente en mi barrio había un colectivo de neohippies menopausicas, y culpo de esto a la popularización del Pilates y el Yoga entre mujeres que no tienen suficiente sexo con sus maridos.

Así que la mujer sacó un bloc de notas y nos preguntó qué nos hacia felices, a lo que los chavales que estaban allí y yo nos miramos con cara de “a ver que le respondemos a esta” y yo, para que se callase, le dije que “El chocolate”, y me miro con cara de profundo desprecio y me dijo que “No me estaba tomando el salto espiritual en serio”. Whatever.

Al final la mujer se marcho “A Sol porque alli tienen la mente mas abierta” (Dios…) y todo pareció que volvia mas o menos a la normalidad.

Vinieron un par de afables vejetes que aparentemente no se conocían de nada, y la conversación fue una cosa como describo a continuación (¡Lo juro!)

-Me alegra mucho que los jóvenes por fin decidan hacer algo

-Si, ya era hora de que alguien plantase cara a estos hijos de puta de políticos.

-Me recuerda a cuando eramos jóvenes y nos movíamos.

-Hicimos grandes cosas, si…

-Nos reuniamos con el PC

-¿El PC? ¿Esos cabrones que iban por ahi matando gente?

-¿A que gente mato el PC, A VER?

-Me acuerdo que venian a por los de derechas y se los llevaban a dar el paseillo

-¿Y los de Franco, que? ¿Eh? ¿Que estaban todos los muertos amontonados ahi en la carretera de Canillas?

-Ah, ahora resulta que solo mató Franco.

Y así. No se como acabó la conversación, les dejé ahí con sus bonitos recuerdos.

Total que por fin se hizo la asamblea del copón, había un grupillo de anarquistas (ya sabeis, punkarras tipicos de barrio) y el resto gente normal, y un portavoz, y la cosa fue como sigue (Tambien lo juro).

Portavoz: Bueno, vamos con el primer punto del día, exigimos a nuestros políticos que abandonen la corrupción y que realicen medidas para que esta sea castigada adecuadamente ¿Alguien en contra?

Notese que en el sistema del 15-M una persona en contra, aunque solo sea una, puede llegar a anular algo.

Anarquista: Si, nosotros

Portavoz: ¿Por qué?

Anarquista: Porque no creemos en los políticos

[Discusion de 15 minutos]

Portavoz: Pero coincidiras conmigo en que hay políticos.

Anarquista: si

Portavoz: Y estaras de acuerdo en que no sean corruptos

Anarquista: si

Portavoz: ¿Sigues estando en contra?

Anarquista: Si

A lo que siguió

Portavoz: ¿Alguien quiere aportar algo a esto?

Vecino: En las Cárcavas no hay fuentes

Portavoz: Los asuntos locales vienen luego, ahora estamos con asuntos a nivel de estado

Vecino: Pero es que mi niño tiene sed cuando salimos al parque y no hay fuentes

Portavoz: ¿Alguien mas?

Vecino #2: Yo apoyo lo de las fuentes.

A lo que siguió una ardua discusión sobre fuentes.

Estas anécdotas no tienen por intención vilipendiar el 15-M, y el hecho de que evidentemente significó algo para este país, sino dar una muestra de lo que llegó a ser el 15-M en sus ultimos días, y como cada vez mas y mas gente fue abandonando el movimiento (odio esta palabra, de verdad) hasta que al final muy poca gente acudía a las asambleas y comisiones, como es normal.

Hay quien dirá que el 15-M jamás murió, que sigue vivo y que marca una nueva forma de hacer política, con lo que no estoy de acuerdo. Que se sigan organizando asambleas y comisiones no quiere decir que el 15-M siga vivo, y desde luego ya no es representativo, aunque aparentemente si lo sea el Partido de Pablo Iglesias, que nace directamente de la forma de hacer las cosas en aquellos dias.

Dicho esto, considero, en primer lugar, que el 15-M fracasó al inspirar a la sociedad española y a los partidos que la representan en una madurez y una forma inclusiva y cooperativa de entender la democracia, y en su lugar, acabó regresando a las formas partisanas y un tanto zelotas que se repiten constantemente en la historia de este país desde el fin de la guerra de la independencia, y en segundo lugar, considero la materialización ultima del fenómeno en el partido liderado por Pablo Iglesias en la corrupción definitiva del espíritu del 15-M que comenzó como un foro abierto sin una linea política establecida. Los partidos tradicionales han fracasado, a su vez, en escuchar lo que los españoles pedían en esos primeros dias del 15-M (Y eran cosas muy claras) y Podemos se convierte en una fuerza corrupta desde el momento en que nace en la cresta de la ola de la desafección.

Y criticando personalmente a Pablo Iglesias, del que vamos a obviar los discutidos y discutibles argumentos sobre su relación con Venezuela, su relación con la izquierda abertzale, su relación con la pésima gestión de la Universidad Complutense, etcetera, etcetera. Porque en lo que respecta a su programa, cuando eliminamos las palabras bonitas que apelan a un país miserable, hemos de suponer que hay una ideología, y si esa ideología no es la mia, los vicios de los que yo acuse a Podemos a ese respecto serán para ellos sus virtudes.

No tiene mucho sentido criticar el programa de un partido político en tanto que a si mismo, si no se va a argumentar por qué eso está mal, y aun así, lo que está mal y lo que está bien resulta discutible. Haber sido asesor de un gobierno como el de Venezuela es ser cómplice de un gobierno que asesina, y que condena a la ruina social y económica a sus ciudadanos cuando están disconformes con su gobierno, exactamente lo mismo de lo que el Sr. Iglesias hace responsable a los bancos. No iré tan lejos de decir que Iglesias aprueba las actividades de ETA, pero evidentemente considera legitimas las posturas de los abertzales, y la catadura moral necesaria para eso la dejo a juicio del lector. Respecto a la Universidad Complutense, que Iglesias pertenezca a la misma corriente ideologica e intelectual que el Sr Carrillo, un Rector lamentable y moralmente reprochable que ha llevado a la Universidad mas allá de la salvación, es relevante en tanto a que conozcamos mas detalles a este respecto.

Pero la ideología de Pablo Iglesias es algo que realmente me da igual, presenta un programa de izquierda radical con el que puedes estar de acuerdo o no, y votarás en consecuencia. Pero ¿Es realmente Pablo Iglesias honesto con los ciudadanos? La respuesta a esa pregunta, desde mi punto de vista, es no.

Pablo Iglesias, tertuliano profesional y con un programa de television, La Tuerka, que roza en numerosas ocasiones la teoría de la conspiración, se hace fuerte diciendo en los programas de television lo que los ciudadanos dicen en los bares (como los de Intereconomía, fijate tu), con una aproximación a su exposición mediática cercana al culto a la personalidad (con photoshoots incluido), se enfrenta a las críticas con la burla y la indiferencia (Tampoco ayuda que la mayoria de sus criticos sean imbéciles) y acusa a sus detractores de no haberse leído su programa electoral. Pablo Iglesias, tus votantes, los que te van a sacar de tener mas votos que IU tampoco se han leido tu programa electoral, confían en ti bajo la asunción de que la izquierda cuida mas de ellos que la derecha, y que montas el caballo zombificado del 15-M, con todo lo que supuso para este país. Estás utilizando la miseria de miles de ciudadanos para tus propios fines, enfocando su descontento como nadie ha sabido hacerlo, de lo contrario, y de tener realmente vocación política e interés por cambiar las cosas, habrías fundado Podemos antes.

¿O es que hace ocho años todo iba genial? ¿El capitalismo neoliberal funcionaba bien hace ocho años y no funcionaba ahora? ¿Por que presentar Podemos en el momento cumbre de la debacle de los dos grandes partidos?

Pero eso no es todo, querido lector, porque Pablo Iglesias no es el malo de esta historia. Veamos, Jordi Pujol, aparentemente, lleva treinta años robando dinero público, como muchos otros. Pascual Maragall fue muy explícito hace ya casi 10 años y en los noventa se sabe que muchos periodistas lo sabían y nadie lo publicó. ¿De verdad creeis que habria marcado una diferencia que lo hubieran publicado? ¿Acaso a la gente le importó FILESA, o GESCARTERA? a nadie le importó, ocupaba telediarios y decias “que cabrones”, y ya. Querido ciudadano español media, ahora te jode porque estás en la miseria, y Podemos te ofrece la sensación de que se hará justicia, y de que aquellos que te enviaron a la miseria pueden llegar a temblar en sus cómodos sillones, y realmente no es justo que estés en la miseria, porque te han engañado. Te dijeron que siempre tendrias dinero y un futuro, pero hay una parte de responsabilidad en el hecho de dejarse engañar ¿No?.

¿Quien pedía prestamos a todo trapo porque la tasa de repago era muy baja? Sabíais que tendríais que pagarlos, y en el fondo de vuestros corazones, sabíais que los términos del contrato podían cambiar unilateralmente en cualquier momento, pero queríais ir a Disneyland, o al Caribe. Si, el Gobierno os dice que habéis vivido por encima de vuestras posibilidades, el gobierno es cínico diciendo eso porque el Gobierno es responsable de una estafa masiva a los ciudadanos de este país desde prácticamente la promulgación de la Constitución de 1978 pero ¿Quien permitió la destrucción del litoral mediterraneo en pos de una industria basada en el sexo y las drogas? Sabíais lo que era, la gente follaba y se drogaba, pero dejaban mucho dinero, y ahora solo hay vómitos, holandeses muertos y putas sidosas en las ruinas de los apartahoteles, y en Valencia el PP sigue siendo una fuerza arrolladora porque es capaz de garantizar el nivel de vida de quienes realmente siempre lo han tenido ¿De verdad pensabais que eso no iba a tener fin, que ibais a estar siempre a remolque de los ricos y los primos con pasta?

¿Donde estabais cuando Jaume Matas gastó 6000 del erario en un puticlub de Moscú cuando era embajador en Rusia, allá por 2001? Salió en los periódicos. ¿Donde estabais cuando se construian pisos y pisos sobre terrenos no urbanizables y poblados chabolistas, que sabiais que nadie iba a poder permitirse? ¿Cuantos decidisteis comprar un piso porque era una “inversion”? ¿Cuantos dejasteis de estudiar para trabajar en la construcción? ¿Donde estabais cuando los fondos de las universidades eran lamentables ya en los noventa?

En definitiva, y para no hacer esto mas largo y excesivamente increpatorio. ¿Donde estabais en los noventa? Preguntaos con la mano en el corazón donde estabais en los noventa, que hacíais y que pensabais entonces, preguntaos si vuestro comportamiento como seres individuales entonces afectó en algo a la situación actual, tanto general como personal, si teneis alguna responsabilidad. Y si la sociedad española deja de repartirse las culpas y empieza a darse cuenta de lo que han sido estos ultimos 30 años en realidad, mas allá de las fantasías escapistas que os ofrece Pablo Iglesias (“Ah, entonces ¿A quien votamos?” Buena pregunta, amigote) a lo mejor este país se recupera algún dia, si no, seguiremos cayendo en la misma piedra en la que llevamos tropezando desde que metimos en la carcel a los autores de la Constitución de 1812 y recibimos a Fernando VII al grito de “¡Que vivan las cadenas!”


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Heroes y Villanos

Cuando uno empieza a escribir una historia, de repente tiene que crear un mundo, y no es un mundo cualquiera, en el que la gente existe sin mas, es un mundo en el que todo el mundo tiene unos designios concretos con el propósito de contar una historia. En ese mundo, naturalmente, hay buenas personas y hay malas personas, y hay personas que son difíciles de catalogar como unas u otras.

Una de las cosas que me gusta hacer cuando escribo es trabajar con personajes que son lo opuesto a todo lo que yo soy, en buena medida podría decirse que es una fantasía algo turbia que comparten todos los escritores, mas o menos consciente, escribir personajes que el autor desaprueba vehementemente en sus actos y su moralidad, no porque realmente el autor desee hacer todas esas cosas que considera inaceptables, sino porque, en fin, para que nos vamos a engañar, ser completa y absolutamente malvado sin ningún tipo de consecuencia negativa para nadie extirpa la maldad del acto malvado, y es terriblemente divertido, por eso nos ponemos en la piel de malvados de todos los tipos y colores y hacemos todo tipo de barbaridades.

A mi, personalmente, me gusta escribir personajes inmorales o condenables y dotarlos de una cierta humanidad, de una lógica que, aunque distorsionada, dote de sentido a sus actos. La clave aquí está en “dote de sentido”, que no necesariamente implica que el lector o la audiencia vaya a simpatizar inmediatamente con el personaje. Los villanos pueden generar simpatía, y a veces lo hacen sin ser el deseo del autor, pero otras veces, en cambio, no van a generar simpatía, jamás, y da igual cuan arrepentidos estén, todo lo que el lector va a estar esperando es que una turbina se desprenda de un avión y caiga sobre el personaje en cuestión, convirtiéndolos en un amasijo horroroso de sangre y tripas. Normalmente, y curiosamente, esto no depende tanto de los actos de villanía en si mismos, sino del impacto emocional que genere en el espectador. Pongamos unos ejemplos:

El Joker mata, asesina, desfigura y mutila, pero tiene legiones de seguidores, Hannibal Lecter es un asesino que se come a sus víctimas y Lord Voldemort las tortura hasta la locura en las novelas de Harry Potter, en cambio, en Festín de Cuervos tenemos acceso al punto de vista de la malvada Cersei Lannister en el que vemos que es una madre devota a sus hijos y a su causa, traumatizada por la traición y paranoica en un mundo que no acepta a las mujeres que no se resignan a tener un perfil bajo, pero no nos genera ni un poco de simpatía ¿Por qué?

A veces los villanos hacen cosas que nos horrorizan, pero demuestran aptitudes que valoramos, como la inteligencia, el sentido del humor, o guardan algún tipo de nobleza escondida, por retorcida que sea, que hace que comprendamos que tienen un motivo, el Joker es capaz de burlar a Batman y establecer efectos dominó gigantescos, Hannibal Lecter en realidad mata a las personas que le ofenden o son maleducadas (aunque su concepto de la ofensa sea “amplio”) y Lord Voldemort tiene un séquito de pintorescos seguidores como Bellatrix Lestrange y un extraño sentido del humor. Cersei Lannister se ha cargado al puto Ned Stark, al que todos amábamos.

En definitiva, esta es la clase de cosas que influyen en que “perdonemos”, o no a un personaje.

Dicho todo esto, llega la obligatoria hostia a la ficción española.

Por qué no podemos amar a Globomedia

Pasé mucho tiempo ofuscado con Aída (T5), por la forma en la que los personajes se desarrollaron de una forma que solo se puede comparar con un tumor de pene, pero el personaje que mas me ofuscaba de todos es el de Mauricio Colmenero. Voy a ver como puedo explicar esto: Mauricio Colmenero es una persona horrible, y ninguna de las dosis extra de azúcar que la serie ha vertido sobre el personaje me va a convencer jamás de lo contrario.

Globomedia, en general, tiene la costumbre de hacer series en las que sus personajes tienen carta blanca si en el fondo tienen “buenas intenciones”, lo que de por sí no debería ser una garantía de nada: Adolf soñaba en su Austria natal con una nación pangermana utópica donde todos serían felices libres de razas impuras, y sus “buenas intenciones” llevaron al asesinato a escala industrial de mas de 10 millones de personas y a una Guerra apocalíptica que destruyó Europa. En la serie Aída, Mauricio Colmenero alardea de racismo, trabaja activamente por destruir las ilusiones y los proyectos de los demás, humilla a todo el que puede, trata a las mujeres como objetos sexuales, es capaz de todo tipo de delitos y casi nunca siente remordimiento o se disculpa, en parte porque la mayoria de las veces lo hace porque sí, sin motivación alguna, pero al final, todo esto es irrelevante porque lo que nos dice la serie es que en el fondo quiere a sus vecinos y camaradas y que es una persona solitaria y triste.

No, no y no. Mauricio es un abusón, un maltratador, y como tal, puede querer mucho a su chica o a su amigo, y hacerles sufrir hasta el ultimo centimetro de sus carnes ¿Y todo lo que tiene que decirnos Globomedia es que, como su amor es genuino, debemos aceptarlo tal y como es? Porque eso es lo que hace Globomedia y eso es lo que no debe hacer nunca un trabajo de ficción, a menos que realmente crea lo que dice. Es como decirle a una mujer maltratada “Tu marido te quiere, y para demostrarte su arrepentimiento te ha traido estas flores, serias una auténtica zorra y una hija de puta si se lo pagaras yendo a la policía y pidiendo el divorcio”.

No se puede decir “Los fachas tambien son personas, con sus cosas, y hay que normalizarlos, como a los gays o a los osos panda”. Pongamos el siguiente ejemplo: En nuestra nueva serie, los protagonistas tienen un nuevo vecino, Ahmed, es un tipo muy majo y saluda siempre, aunque realmente su objetivo es destruir la infiel civilización occidental y decapitar a todos esos cabrones cristianos, lo que logicamente genera algunas tensiones con nuestros protagonistas, que al final acabaran comprendiendo que Ahmed “piensa distinto” y que hay que respetarlo porque en el fondo es una buena persona con una forma distinta de ver la vida.

No, esto no va así, de ninguna manera. Ahmed no es una pieza mas de una diversidad, es un criminal y un terrorista. Adolf Hitler no era el profeta de un pensamiento excentrico que se sujetaba a la libertad de expresion de la República de Weimar, y punto. Si crees que esto son cosas que hay que normalizar, porque son posturas legítimas ante la vida, a lo mejor el objetivo de este articulo no significa nada para ti, dado que tu no estas escribiendo un villano, sino un “tio majo” que piensa distinto, con lo cual tal vez deberias dejar de leer esto, pero no antes de saber que eres un irresponsable y que tienes un grave problema de criterio como mínimo.

Para terminar, “Vive Cantando” (A3) presenta la siguiente linea argumental: Una familia compuesta por un concejal y una pija con sus dos hijos pasan toda la primera temporada siendo unos absolutos capullos con todo el mundo, solo para acabar el en la carcel por corrupto y ella sola y desamparada. La segunda temporada nos muestra la lucha de ella por sacarlo de la carcel ¿Hemos de sentir pena? Aparentemente si. Siguiendo la formula de la serie, en cuatro frases habremos de entender que el ha visto lo erroneo de sus actos (O no) y todo arreglado. Veremos a ver como sigue.

En el clima social y político en que vivimos, semejante planteamiento no debería de generar exactamente empatía con el personaje, pero quien sabe, puede que me equivoque. Despues de todo, a la gente le encanta Mauricio.


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El conflicto palestino-israelí, el calentamiento global y la nueva escatología neoprotestante.

La Presidencia de los EEUU de la mano de George W. Bush comenzó con la misma sosez que había caracterizado la presidencia de su padre, George H. W. Bush, cuya contribución a la historia probablemente consista en el continuismo con respecto a la década encabezada por Ronald Reagan y una breve y decisiva victoria en Irak contra un antiguo aliado, Saddam Hussein. Incluso el gobierno de George Bush hijo estuvo compuesto por algunas figuras que ya habían aparecido en los mismos puestos mas de diez años atrás, individuos como Donald Rumsfeld o Dick Cheney, que asistieron a su padre en políticas sospechosamente parecidas a las que mas tarde llevaría su hijo.

Pero, pese a las numerosas menciones a Dios de la mano de Ronald Reagan, los mandatos del antiguo actor no tenían una vocación tan ecuménica como económica. El objetivo de la revolución que encabezó junto con la británica Margaret Thatcher tenían como razón de ser la derrota del enemigo soviético no mediante bombas atómicas (aunque nunca se descartaron) sino mediante pura exaltación del capitalismo como conjunto de elementos materializadores del triunfo de la voluntad norteamericana y, por ende, occidental, lo que resultó un rotundo éxito, dado que la Unión Soviética sobrevivió por poco al mandato del ex-presidente norteamericano.

Pero de lo que estamos hablando aqui no es de las doctrinas económicas de los años ochenta, sino de la filosofía detrás que cambió el mundo y perfiló lo que se viene sucediendo ante nuestros telediarios en los ultimos años. Efectivamente, el capitalismo esta imprimido en el alma de los Estados Unidos, como lo está el protestantismo, y es que una cosa prácticamente no puede existir sin la otra. La idea de un hombre en libertad para definir su relación con Dios, sin entrar en miles de divergencias teólogicas, practicamente va de la mano en la historia con otros tipos de libertades asumidas por el hombre.

Llegados a este punto, coinciden en los últimos días de gobierno de Bill Clinton y los primeros de George W. Bush cinco hechos que catapultarán toda una serie de acontecimientos: El cambio de siglo y de milenio, el atentado contra las torres gemelas, un cierto recrudecimiento en las relaciones entre Israel y Palestina, las primeras alarmas sobre el calentamiento global y la radicalización de un largo porcentaje de ciudadanos en los otrora países islamicos. Todo esto dará lugar a un auge sin precedentes de un fervor patriótico que posteriormente, o simultaneamente, dará lugar a un fervor religioso durante toda la administración de George Bush, de entre los que destaca el Milenarismo Dispensacionalista.

En este contexto, en 1995, Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins escriben la popular serie de novelas Left Behind, un repaso de la escatología neoprotestante que ha dominado una buena parte de la escena política estadounidense en los últimos 12 años y que está presente en movimientos como el llamado Tea Party.

La idea detrás de toda esta escatología gira en torno al “rapto”, una interpretación teológica del libro de la revelación (que no comparten ni siquiera todas las iglesias protestantes, y desde luego, no la Iglesia Católica) que profetiza que las personas dignas de entrar en el cielo serán ascendidas en vida, tras lo cual las personas “no dignas” o pecadoras serán abandonadas en la tierra para sufrir en una destrucción cataclismática de un mundo dejado a merced del anticristo.

Así lo describe Fred Clark, del blog Slacktivist:

Las herejías apocalípticas rampantes en el evangelismo americano son mas populares que nunca.

Es facil descartar estas ideas extravagantes como producto de lunáticos, pero eso sería un error. La popularidad de esta manía por el Fin del Mundo es muy real y tiene peligrosas consecuencias para América y la iglesia.

El dispensacionalismo premilenarista — El tecnicismo para lo que estos frikis de la profecía enseñan — enseña que el Sermón de la Montaña ya no se aplica a los cristianos de hoy en día. Además, ataca directamente el núcleo del cristianismo, la muerte de Jesucristo y su resurrección, y la esperanza en esa resurrección. Estos no son asuntos tangenciales para los cristianos.

 

Para Clark, el miedo a la muerte subyacente a esta nueva teología corrompe el espíritu del cristianismo.

 

Ese  [La preocupación por el fin del mundo, por el amor de Jesús, por la salvación de las almas] es un listado perturbador del contenido y las prioridades de la marca de cristianismo que enseñan L&J. Aún mas perturbador es el sumario del evangelio que Irene Steele [La mujer del protagonista, planteada como ejemplo de buena cristiana] en una frase.

“¿Puedes imaginar, Rafe” dijo ella, exultante “a Jesús regresando a por nosotros antes de que muramos?”

Este es el quiz de  la cuestion, el Evangelio según Tim y Jerry, pero no el del cristianismo.

[…]

L&J no están interesados en la resurrección, eso es algo que le ocurre a los muertos, y ellos no quieren morir. La muerte les aterra. Y eso es lo que esta detrás de toda esta obsesión por el rapto.

El cristianismo es sobre muerte y resurrección, no sobre la negación de la muerte y Jesús “Viniendo a por nosotros antes de que muramos”.

Esta fantasía escapista no es solo mala teología. Es cruel.

A estas alturas el lector se estará preguntando qué tiene que ver una serie de novelas y una corriente de fundamentalismo cristiano con asuntos que competen al mundo entero. La respuesta está en que algunos de estos fundamentalistas convencidos de que vivimos en los ultimos días poseen puestos de poder político y económico, que emplean, naturalmente, para acelerar las “profecías”. En lo mas profundo del delirio fundamentalista, hasta se le puede decir a Dios cuando es momento para iniciar el Apocalipsis.

De entre ellos destacan los llamados Sionistas Cristianos, aquellos que creen que la supremacía de Israel como estado sobre sus vecinos islámicos, y la anexion de la Franja de Gaza y otros territorios palestinos por parte del estado israelí son los prerrequisitos para que comience “la tribulación”, y el inicio del apocalipsis. Esta corriente comprende numerosas asociaciones cívicas, iglesias y colectivos por todo estados unidos que se manifiestan como profundamente pro-israelies y belicistas, y que, como lobby, han tenido una notable influencia sobre la política exterior de los Estados Unidos, especialmente durante los gobiernos del Partido Republicano, y especialmente, en los ultimos catorce años.

Aunque la corriente favorable a “acelerar el apocalipsis” resulta en una minoría destacable, el consenso general es que la existencia de Israel es un signo de que “el fin se acerca” y empieza a ser recomendable tomar posiciones.

La empresa Zion Oil & Gas lleva años explorando Israel tras haber interpretado en base a unos pasajes vagos de la Biblia que Israel “posee vastas cantidades de petroleo” bajo el subsuelo, y que su descubrimiento cumplirá la profecía descrita en la Biblia (“El desierto florecerá”). A día de hoy, sus prospecciones no han arrojado resultados concluyentes, pero sirven como ejemplo de la apocalipsis manía actual.

Internet, por su parte, ha servido para extender estas ideas, aderezadas con una buena dosis de teoría conspiratoria y el cuorum de la trama de Left Behind, que sus autores presentaron en su dia como “Una predicción perfecta de lo que va a ocurrir”.

En palabras de Slacktivist, sobre el cumplimiento ingeniado de las profecías:

En su libro Las Guerras del Carbón el activista Jeremy Leggett cuenta como se topó con esta agenda escatológica. Durante las negociaciones sobre el cambio climático que dieron lugar al Protocolo de Kioto, Leggett cándidamente preguntó a un ejecutivo de Ford Motors cómo podia ser que los oponentes al protocolo podían creer que no había ningún problema con “un mundo con un billon de coches consumiendo todo el petroleo y el gas disponible en el planeta”

El Ejecutivo dijo, en primer lugar, que los científicos erraban cuando decían que los combustibles fósiles se habían producido en el transcurso de eones. La tierra, dijo, solo tiene 10.000 años, no 4.5 billones como es el actual consenso entre científicos.

Despues Schiller declaró con confianza “Ya sabes, cuanto mas miro, mas veo que es como dice la Biblia”. El libro de Daniel, le dijo a Leggett, predice que el aumento de la devastación en la tierra marcará el “fin de los tiempos” y el retorno de Cristo.

Paradójicamente, dice Leggett, muchos fundamentalistas ven arrecifes de coral muertos, casquetes polares derritiéndose y otra destrucción medioambiental no como una llamada urgente a la acción, sino como la voluntad de Dios.

Dentro del punto de vista religioso adecuado, la destrucción de la Tierra puede ser interpretada como buenas noticias.

Algunos creyentes, interpretando profecías bíblicas, están convencidos de que serán salvados de la terrible destrucción producida por el colapso del ecosistema. Serán raptados, rescatados de la Tierra por Dios, que después hará llover siete años de profunda miseria sobre la humanidad no creyente. El retorno de Jesucristo marcará el milenio y Dios restaurará entonces la Tierra a su condición verde y prístina, y los fieles disfrutaran de mil años de paz y prosperidad.

Mas en slacktivist, además de la disección crítica de los libros “Left Behind” de Lahaye y Jenkins.

 


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Fiestas

En medio de Aragón, oscuro y solitario
Acompañado de la tenue luz de la luna
El frío golpea mi cara, la sospecha mi espalda
Llevo solo un viejo diario de la infancia, largo tiempo olvidado
Y un maletín de pasta, de donde solo cabe duda

Llevo una vieja motocicleta y una chaqueta de pana
Trate de dejar atrás la sospecha, y las sábanas de lana
La joven ahora pálida, ahora cubierta de rosas
Pues si yo no hice rojas sus sábanas, el diablo se lleve a quien lo hizo.
Pues era bien hermosa, pues grande era su hechizo.

En el fondo de la negra noche, en el oscuro océano
En la quietud de la noche negra, en la soledad de los campos de trigo
Destacó una luz deslumbrante, una luz en el horizonte
Busqué algo de vida, algo que me de abrigo
Y en medio de la noche, una voz lejana me dijo
“Disfrute de nuestras fiestas”

Había cánticos, bailes y fandango
Y muchachas, mozos y vacas
Bailando toda la noche
Celebrando con alegría

Yo pedí una copa, un vino de la tierra
Y un viejo me dijo
“Tenemos auténtica cosecha este año,
Buena uva de ramo”

Y antes de las doce, tendrían una cena
“Tranquilo, chico, tu eres nuestro invitado hoy
Toma asiento, y descansa”
Me dijeron bellas muchachas.

No habia cochinillo, ni vaca ni lechazo
Solo un gran olor, y el sonido del afilador
Pregunté que se celebraba, y ella me dijo
“Es la mayor fiesta desde el ’36
Los jovenes se fueron y ya no podrán volver,
Toma asiento, bebe agusto
La fiesta acaba de empezar
Y jamás la vas a abandonar”