El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente

Ayotzinapa: qué hacer

Deja un comentario

Ayotzinapa, un rincón de México desde el cual, el 26 de septiembre pasado, un buen grupo de adolescentes y jóvenes que estudian para ser maestros emprendió un viaje de unos 130 km hasta Iguala, tercera ciudad en número de habitantes (más de 140,000) del Estado de Guerrero. El propósito de los estudiantes era recaudar apoyo de la población para poder asistir en la ciudad de México a la manifestación conmemorativa de la masacre del 2 de octubre de 1968. Al caer la tarde, en cuanto empezaron a ocupar camiones para emprender el viaje de regreso, fueron atacados por la policía de Iguala y gente no uniformada. Hubo seis muertos, entre ellos varios jóvenes que regresaban de participar en una competencia deportiva, a los que la policía confundió con los normalistas por el sólo hecho de que eran jóvenes e iban en un camión. Durante la noche se buscó inútilmente el paradero de 43 normalistas que habían sido detenidos; finalmente, de forma oficial, fueron declarados desaparecidos. Desde ese día se ha insistido reiteradamente en que fueron incinerados, y que el alcalde de la ciudad, que puso pies en polvorosa, está íntimamente ligado al “crimen organizado”. En estos días se han encontrado ya varias fosas clandestinas con más de 20 cadáveres incinerados; los peritos forenses han dictaminado que no son de los normalistas, pero el delegado de la ONU sobre derechos humanos declaró que el peritaje se hizo en condiciones que no permiten considerarlo confiable).

Ya desde hace años, las represiones contra los normalistas de Ayotzinapa habían ocupado las primeras planas de los periódicos (2007, ver foto anexa, y 2011, donde ya hizo su aparición el fuego encarnizado). Ahora, sin embargo, la cosa no sólo alcanzó un nivel mayúsculo, sino que se dio en condiciones nacionales muy distintas. No podía quedar ahí.

El 2 de octubre, Ayotzinapa estuvo muy presente en la marcha conmemorativa en la ciudad de México, aunque de una forma muy diferente a la que esperaban los normalistas una semana antes. La indignación por lo ocurrido ya se había expresado desde los primeros días, incluso con lo que la prensa internacional suele calificar como “disturbios”. Pero en la marcha de decenas de miles del “2 de Octubre no se olvida”, la indignación se puso de manifiesto directamente, a los ojos y en la piel de todos, mostrando que se estaba generalizando con una gran potencia, en especial por parte de los que estudian en las instituciones públicas.

Una parte muy importante de los estudiantes que marcharon aquel día fueron los del Instituto Politécnico Nacional. Ya llevaban semanas movilizándose por sus demandas particulares, estaban en huelga general y organizados mediante asambleas y brigadas para salir a difundir su movimiento y recaudar apoyo de la población. No tardaron en hacer suya la demanda de Ayotzinapa. Lo mismo hicieron numerosos grupos estudiantiles de cinco o seis de las instituciones mayores, muchos de los cuales convocaron a asambleas en sus respectivas escuelas. Surgió así una asamblea ínter universitaria en lucha que ha venido convocando a manifestaciones multitudinarias el 8 y 10 de octubre, a un primer paro universitario los días 14 y 15 y un segundo paro los días 22 y 23 de este mismo mes (ver cartel anexo). Las movilizaciones se han venido dando también en otros seis estados.

Otra parte importante de esta movilización han sido los maestros de educación básica y media que, desde los años 80, se mantienen organizados e independientes respecto a la dirigencia del sindicato nacional. Entre ellos se encuentran buena parte de los maestros del Estado de Guerrero. Y es uno de los estados en los que, originalmente, el movimiento de “las guardias comunitarias” se asentó con más fuerza.

¿Otra “primavera”, otra “explosión de ira”? Poniendo el foco de atención en la pregunta qué hacer, desde luego que hay muchas similitudes con lo sucedido, lo hecho, en 2011 alrededor de todo el Mediterráneo y frente a Wall Street: los paros en los centros de trabajo y de estudio, las marchas multitudinarias en las calles, las asambleas, incluso las declaraciones de los notables… Pero esto igual nos lleva a toda la historia de los movimientos populares. Estas formas de acción y de organización no pueden ser gratuitas. Enfocarnos en la pregunta qué hacer –si se quiere a partir de lo sucedido, de lo hecho, y en todo caso considerándolo seriamente—nos obliga a ver también las diferencias entre unos y otros casos, a fin de evaluar más concretamente la situación concreta; “concreta”, no en el sentido de que “se puede tocar”, que es nuestro entorno inmediato, sino de que articula los significados más importantes para la acción, a nivel tanto general como particular y singular.

Es en este sentido que Marx decía que “la verdad es siempre concreta”, no como una cuestión escolástica, sino práctica. De lo que se trata aquí no es de interpretar si esto es una “primavera”, “explosión de ira” o quién sabe qué otra imagen; de lo que se trata es de hacer verdad un mundo justo. Y hoy, 22 de octubre, estoy seguro que aquí, en México, lo mismo que alrededor de todo el Mediterráneo y frente a Wall Street, esto pasa por fortalecer los paros y movilizaciones convocados por las asambleas estudiantiles que se han unido a los normalistas de Ayotzinapa exigiendo justicia en el caso de los 43 desaparecidos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s