El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente

El conflicto palestino-israelí, el calentamiento global y la nueva escatología neoprotestante.

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La Presidencia de los EEUU de la mano de George W. Bush comenzó con la misma sosez que había caracterizado la presidencia de su padre, George H. W. Bush, cuya contribución a la historia probablemente consista en el continuismo con respecto a la década encabezada por Ronald Reagan y una breve y decisiva victoria en Irak contra un antiguo aliado, Saddam Hussein. Incluso el gobierno de George Bush hijo estuvo compuesto por algunas figuras que ya habían aparecido en los mismos puestos mas de diez años atrás, individuos como Donald Rumsfeld o Dick Cheney, que asistieron a su padre en políticas sospechosamente parecidas a las que mas tarde llevaría su hijo.

Pero, pese a las numerosas menciones a Dios de la mano de Ronald Reagan, los mandatos del antiguo actor no tenían una vocación tan ecuménica como económica. El objetivo de la revolución que encabezó junto con la británica Margaret Thatcher tenían como razón de ser la derrota del enemigo soviético no mediante bombas atómicas (aunque nunca se descartaron) sino mediante pura exaltación del capitalismo como conjunto de elementos materializadores del triunfo de la voluntad norteamericana y, por ende, occidental, lo que resultó un rotundo éxito, dado que la Unión Soviética sobrevivió por poco al mandato del ex-presidente norteamericano.

Pero de lo que estamos hablando aqui no es de las doctrinas económicas de los años ochenta, sino de la filosofía detrás que cambió el mundo y perfiló lo que se viene sucediendo ante nuestros telediarios en los ultimos años. Efectivamente, el capitalismo esta imprimido en el alma de los Estados Unidos, como lo está el protestantismo, y es que una cosa prácticamente no puede existir sin la otra. La idea de un hombre en libertad para definir su relación con Dios, sin entrar en miles de divergencias teólogicas, practicamente va de la mano en la historia con otros tipos de libertades asumidas por el hombre.

Llegados a este punto, coinciden en los últimos días de gobierno de Bill Clinton y los primeros de George W. Bush cinco hechos que catapultarán toda una serie de acontecimientos: El cambio de siglo y de milenio, el atentado contra las torres gemelas, un cierto recrudecimiento en las relaciones entre Israel y Palestina, las primeras alarmas sobre el calentamiento global y la radicalización de un largo porcentaje de ciudadanos en los otrora países islamicos. Todo esto dará lugar a un auge sin precedentes de un fervor patriótico que posteriormente, o simultaneamente, dará lugar a un fervor religioso durante toda la administración de George Bush, de entre los que destaca el Milenarismo Dispensacionalista.

En este contexto, en 1995, Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins escriben la popular serie de novelas Left Behind, un repaso de la escatología neoprotestante que ha dominado una buena parte de la escena política estadounidense en los últimos 12 años y que está presente en movimientos como el llamado Tea Party.

La idea detrás de toda esta escatología gira en torno al “rapto”, una interpretación teológica del libro de la revelación (que no comparten ni siquiera todas las iglesias protestantes, y desde luego, no la Iglesia Católica) que profetiza que las personas dignas de entrar en el cielo serán ascendidas en vida, tras lo cual las personas “no dignas” o pecadoras serán abandonadas en la tierra para sufrir en una destrucción cataclismática de un mundo dejado a merced del anticristo.

Así lo describe Fred Clark, del blog Slacktivist:

Las herejías apocalípticas rampantes en el evangelismo americano son mas populares que nunca.

Es facil descartar estas ideas extravagantes como producto de lunáticos, pero eso sería un error. La popularidad de esta manía por el Fin del Mundo es muy real y tiene peligrosas consecuencias para América y la iglesia.

El dispensacionalismo premilenarista — El tecnicismo para lo que estos frikis de la profecía enseñan — enseña que el Sermón de la Montaña ya no se aplica a los cristianos de hoy en día. Además, ataca directamente el núcleo del cristianismo, la muerte de Jesucristo y su resurrección, y la esperanza en esa resurrección. Estos no son asuntos tangenciales para los cristianos.

 

Para Clark, el miedo a la muerte subyacente a esta nueva teología corrompe el espíritu del cristianismo.

 

Ese  [La preocupación por el fin del mundo, por el amor de Jesús, por la salvación de las almas] es un listado perturbador del contenido y las prioridades de la marca de cristianismo que enseñan L&J. Aún mas perturbador es el sumario del evangelio que Irene Steele [La mujer del protagonista, planteada como ejemplo de buena cristiana] en una frase.

“¿Puedes imaginar, Rafe” dijo ella, exultante “a Jesús regresando a por nosotros antes de que muramos?”

Este es el quiz de  la cuestion, el Evangelio según Tim y Jerry, pero no el del cristianismo.

[…]

L&J no están interesados en la resurrección, eso es algo que le ocurre a los muertos, y ellos no quieren morir. La muerte les aterra. Y eso es lo que esta detrás de toda esta obsesión por el rapto.

El cristianismo es sobre muerte y resurrección, no sobre la negación de la muerte y Jesús “Viniendo a por nosotros antes de que muramos”.

Esta fantasía escapista no es solo mala teología. Es cruel.

A estas alturas el lector se estará preguntando qué tiene que ver una serie de novelas y una corriente de fundamentalismo cristiano con asuntos que competen al mundo entero. La respuesta está en que algunos de estos fundamentalistas convencidos de que vivimos en los ultimos días poseen puestos de poder político y económico, que emplean, naturalmente, para acelerar las “profecías”. En lo mas profundo del delirio fundamentalista, hasta se le puede decir a Dios cuando es momento para iniciar el Apocalipsis.

De entre ellos destacan los llamados Sionistas Cristianos, aquellos que creen que la supremacía de Israel como estado sobre sus vecinos islámicos, y la anexion de la Franja de Gaza y otros territorios palestinos por parte del estado israelí son los prerrequisitos para que comience “la tribulación”, y el inicio del apocalipsis. Esta corriente comprende numerosas asociaciones cívicas, iglesias y colectivos por todo estados unidos que se manifiestan como profundamente pro-israelies y belicistas, y que, como lobby, han tenido una notable influencia sobre la política exterior de los Estados Unidos, especialmente durante los gobiernos del Partido Republicano, y especialmente, en los ultimos catorce años.

Aunque la corriente favorable a “acelerar el apocalipsis” resulta en una minoría destacable, el consenso general es que la existencia de Israel es un signo de que “el fin se acerca” y empieza a ser recomendable tomar posiciones.

La empresa Zion Oil & Gas lleva años explorando Israel tras haber interpretado en base a unos pasajes vagos de la Biblia que Israel “posee vastas cantidades de petroleo” bajo el subsuelo, y que su descubrimiento cumplirá la profecía descrita en la Biblia (“El desierto florecerá”). A día de hoy, sus prospecciones no han arrojado resultados concluyentes, pero sirven como ejemplo de la apocalipsis manía actual.

Internet, por su parte, ha servido para extender estas ideas, aderezadas con una buena dosis de teoría conspiratoria y el cuorum de la trama de Left Behind, que sus autores presentaron en su dia como “Una predicción perfecta de lo que va a ocurrir”.

En palabras de Slacktivist, sobre el cumplimiento ingeniado de las profecías:

En su libro Las Guerras del Carbón el activista Jeremy Leggett cuenta como se topó con esta agenda escatológica. Durante las negociaciones sobre el cambio climático que dieron lugar al Protocolo de Kioto, Leggett cándidamente preguntó a un ejecutivo de Ford Motors cómo podia ser que los oponentes al protocolo podían creer que no había ningún problema con “un mundo con un billon de coches consumiendo todo el petroleo y el gas disponible en el planeta”

El Ejecutivo dijo, en primer lugar, que los científicos erraban cuando decían que los combustibles fósiles se habían producido en el transcurso de eones. La tierra, dijo, solo tiene 10.000 años, no 4.5 billones como es el actual consenso entre científicos.

Despues Schiller declaró con confianza “Ya sabes, cuanto mas miro, mas veo que es como dice la Biblia”. El libro de Daniel, le dijo a Leggett, predice que el aumento de la devastación en la tierra marcará el “fin de los tiempos” y el retorno de Cristo.

Paradójicamente, dice Leggett, muchos fundamentalistas ven arrecifes de coral muertos, casquetes polares derritiéndose y otra destrucción medioambiental no como una llamada urgente a la acción, sino como la voluntad de Dios.

Dentro del punto de vista religioso adecuado, la destrucción de la Tierra puede ser interpretada como buenas noticias.

Algunos creyentes, interpretando profecías bíblicas, están convencidos de que serán salvados de la terrible destrucción producida por el colapso del ecosistema. Serán raptados, rescatados de la Tierra por Dios, que después hará llover siete años de profunda miseria sobre la humanidad no creyente. El retorno de Jesucristo marcará el milenio y Dios restaurará entonces la Tierra a su condición verde y prístina, y los fieles disfrutaran de mil años de paz y prosperidad.

Mas en slacktivist, además de la disección crítica de los libros “Left Behind” de Lahaye y Jenkins.

 

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