El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente

Apología del empollón

3 comentarios

Después de un complicado mes lleno de exámenes, pérdidas y desesperaciones, os dejo un texto literario que espero que os guste y os resulte curioso.

Apología del empollón

Dícese del individuo o individua que destaca de entre un grupo de estudiantes de la misma clase por obtener las calificaciones más elevadas. Otro de los apodos con el que se le conoce es “sabelotodo” o “el ojito derecho de la profe”. En algunas ocasiones incluso ha llegado a nuestros oídos el sobrenombre de “furbi”. Este rol suele ser designado por uno de los líderes del grupo, normalmente de manera peyorativa, debido a que envidia el éxito del anterior.

Hay muchos mitos en torno a la figura del empollón o empollona. El primero de ellos es que siempre hace la pelota a la profesora. Si uno siempre responde bien a las preguntas que le hacen, no necesita hacerle la pelota a nadie. El segundo es que el empollón va alardeando de lo que sabe; precisamente, cuanto más alardea uno , menos conoce. Este último será un falso empollón.

La categoría del empollón va evolucionado con el tiempo. Durante la primaria puede haber diversas posibilidades, según la cantidad de personas que también ostenten este rol: cuanto mayor sea el número de empollones, más respetados serán. En la secundaria, tienden a estar mucho peor considerados: suelen ser apartados del resto, debido a su rareza (cada vez quedan menos ejemplares). En la Universidad, el rol del empollón se vuelve a revalorizar, aunque sólo en cierto sentido: todo el mundo lo busca pare hacer con él los trabajos en grupo pero nadie quiere salir de fiesta con él, porque creen que la amuermará.

Por último, sólo me queda destacar alguna otra característica del empollón. Suele llevar gafas y no es muy común que se le den bien los deportes. Cuando estas dos condiciones no se dan (y tiene un carácter un tanto carismático), el empollón pasa a ser líder.

Anuncios

Autor: Lidia Campo Almorox

Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, con Master de Formación del Profesorado en Secundaria y Bachillerato. Escritora aficionada de relato y poesía

3 pensamientos en “Apología del empollón

  1. Aquí en México nunca he oído lo de “empollón”, ni lo de “furbi”. Lo de “sabelotodo” sí, que se relaciona con otro apodo más usado, el de “cerebrito” –que puede resultarles paradójico, pero tenemos un uso muy especial del diminutivo: lo “sabrosito” suele ser más sabroso que “sabroso”–. Lo de “empollón” podría tener mucho éxito, sobre todo para quienes buscan algo peyorativo. De cualquier forma, es muy cierto lo de la evolución de la categoría, no sólo entre niveles educativos sino entre generaciones. Ahora que se ha vuelto institucional la categoría de “estudiantes de excelencia” –se les pone en grupos especiales y se les rodea de “estímulos” privilegiados, aunque también de una competencia interna más o menos feroz–, no sé por dónde saltará el nuevo nombre o apodo. Voy a investigar si ya han surgido prospectos que sean reveladores de la actitud que se está adoptando frente a ellos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s