El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente


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Policleto y su legado

Hoy, y a la vista de la confianza que estáis depositando en nosotros (de lo que estamos enormemente agradecidos) vamos a ampliar nuestros horizontes con la creación de esta nueva sección dedicada al arte.

No debemos olvidar que el arte siempre ha sido la manera en la que el ser humano intentaba codificar y ordenar todos aquellos elementos de la naturaleza del mundo en que vivía y la propia naturaleza humana, para dotarle de una lógica que aportara seguridad y esperanza. Además de ello, ha sido y será el principal medio de representación de los estados de ánimo y de toda aquella superestructura intelectual que configura las sociedades a lo largo de la Historia, ya que como dijo Marc Chagall:

“El arte es sobre todo un estado del alma”.

Por todo ello, ¡Bienvenidos al Arte!

Esta primera entrega la comenzaremos con uno de los artistas que permitió la configuración del ideal clásico griego de belleza tal y como lo conocemos y el que ha perdurado hasta nosotros: Policleto.

Policleto de Argos, nació en dicha ciudad hacia el 490 murió hacia el 420 a.C. Fue uno de los principales escultores griegos del siglo V a.C. que se inscriben en la tradición del período artístico conocido como Grecia Clásica que se desarrolla a lo largo de este siglo, junto a otros artistas como Fidias (autor del Partenón de Atenas) y Mirón (autor de la obra “el Discóbolo”).

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Visión de la acrópolis de Atenas, con el Partenón como la principal obra del período artístico conocido como la Grecia Clásica. Vía Wikipedia. Obra bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.

El principal objetivo de este autor era reproducir un modelo de realidad sin imperfecciones, una visión idealizada de la naturaleza y de la belleza. Adoptó de Pitagóras la creencia en la armonía de números en el universo, por lo que la existencia de una realidad superior basada en proporciones matemáticas era la consecuencia lógica de dicha creencia. En relación con eso, Policleto creó un Canon o tratado sobre las relaciones numéricas y las proporciones y simetría entre las diversas partes del cuerpo humano, las cuales se convierten en el modelo para representar las proporciones ideales de la belleza en la naturaleza. Dicha teoría la plasmó en la obra conocida como “Doríforo” o “Canon”.

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Discóbolo de Mirón, copia de los Jardines Botánicos de Copenhague. Vía Wikipedia. Esta obra está en dominio público. 

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Doríforo de Policleto. Copia romana de época Imperial. Museo Arqueológico de Nápoles. Siglo I a.C. Fotógrafa: Marie – Lan Nguyen. Vía Wikipedia. Esta obra está bajo licencia Creative Commons Attribution 2.5 Generic. 

La obra fue inicialmente realizada en bronce, material bastante utilizado en esta época por su mayor plasticidad y permitía practicar antes de realizarla en mármol, el cual aún no era tan utilizado. Conocemos la obra por copias romanas realizadas en mármol como la de la foto. Es un joven desnudo que porta una lanza (dory) típica de los hoplitas en su mano izquierda. La principal innovación es la posición de las piernas. Mientras que la derecha está soportando todo el peso, la izquierda están en una posición de potencial movimiento, entendido por Policleto como el tiempo cristalizado y congelado, la captación del movimiento en una figura inanimada. Además, la cadera está ligeramente inclinada hacia arriba y sólo un brazo está en tensión, mientras que la cabeza está girada como preparándose para el movimiento. Esta técnica se denomina contrapposto y se empieza a generalizar en la realización de esculturas gracias a artistas como Policleto, y será utilizada posteriormente en los estudios sobre la representación del movimiento en la escultura y la representación de sentimientos y actitudes a través de líneas muy definidas basadas en estudios anatómicos y de la proporción. Introduce así Policleto, una contraposición armónica entre las partes que se equilibran, formando un todo armónico y organizado. Se especula, incluso, que esta obra pudiera ser la representación de alguien real, o la idealización heroica de personajes míticos como Aquiles.

Otra de las obras de gran valor artístico de Policleto, por su adopción de la estructura en aspa es el “Diadúmeno” o “atleta” ciñéndose las cintas en señal de victoria. El autor se preocupó más en esta obra de conseguir la belleza perfecta utilizando el esquema nombrado anteriormente así como una mayor riqueza de movimientos y equilibrio.

Se inicia con Policleto así la época Clásica del Arte Griego, el período más importante para la Historia del Arte Occidental, estableciendo modos, conceptos y técnicas que se usarán como modelo para la representación de la belleza hasta el siglo XIX.

Fuentes utilizadas

– Gómez Cedillo, Adolfo (coord.), Ramírez, Juan Antonio (dir.): Historia del Arte 1. El mundo Antiguo. Alianza Editorial. 2006. Pinto (Madrid).

– Bejor, Giorgio; Castoldi, Marina; Lambrugo, Claudio: Arte greca. Dal decimo al primo secolo a.C. Ed. Mondadori Università. 2008. Roma.

– Honour, F.; Fleming, J.: Historia del Arte. Editorial Reverté, S.A. 1986. Barcelona (España).

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Armas que cambiaron la Historia (I)

Hoy vamos a inaugurar otra de nuestras secciones (estamos que no paramos últimamente) presentando aquéllas armas o vehículos que cambiaron el curso de las guerras a lo largo de la Historia y que permitieron construir imperios y también ser responsables de las mayores atrocidades, tales como el carro hitita, o la bomba atómica. Esperemos que os guste.

En nuestra primera entrega vamos a presentar uno de mis preferidos: el Supermarine Spitfire.

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Diagrama del Spitfire. Autor: afromac. Vía Wikipedia. Esta obra está en el Dominio Público.

El supermarine Spitfire, literalmente “escupe fuego” de la RAF (Royal Aire Force) fue el principal caza monoplaza utilizado por los británicos durante la II Guerra Mundial en la conocida como Batalla de Inglaterra. Dicho nombre se atribuye a Sir Robert MacLean, director de Vickers – Armstrong, la empresa encargada de fabricarlos, en referencia al carácter temperamental de su hija, haciendo referencia el término a una persona apasionada y feroz, principalmente mujer. Impidió la supremacía aérea de la Luftwaffe sobre el canal de la Mancha y la invasión alemana de la isla en la Batalla de Inglaterra, que comenzó el 24 de agosto de 1940. El III Reich planeaba sendas ofensivas sobre la isla: aérea (“El Día del Águila”) y marina (“Operación León Marino”). Todo ello con el objetivo de completar una ocupación efectiva de la isla en un intento alemán de cerrar el frente occidental y concentrarse en la conquista de Rusia (“Operación Barbarroja”).

El Spitfire fue diseñado por R. J. Mitchell, diseñador jefe de Supermarine Aviation Works. Hubo más de 40 versiones y fue el único avión producido constantemente durante la guerra. Aquí podéis ver las características del modelo británico durante la Batalla de Inglaterra, ya que es el más conocido (datos extraídos del libro, “La Segunda Guerra Mundial” de Ricardo Artola):

Tipo: caza y cazabombardero monoplaza.

Potencia: 1.478 caballos

Velocidad máxima: 594 km/hora.

Techo de servicio: 11.125 metros.

Autonomía: 1827 kilómetros.

Peso (en vacío/ máximo en despegue): 2.267/ 2911 kilogramos.

Dimensiones (envergadura/ longitud/ altura): 11,23/ 9,12/ 3,02

Armamento: 8 ametralladoras de 7,7 mm.

La principal innovación de este avión de combate fue el ala elíptica que presentaba tenía una sección transversal delgada que le permitía alcanzar una mayor velocidad punta, indispensable contra el mayor blindaje y tonelaje de los Messerschmitt BF 109 alemanes.

Ello permitía una mejor y mayor maniobrabilidad y velocidad para sorprender a los cazas alemanes. A pesar de no ser el avión de combate que soportó el mayor peso de la batalla aérea, en favor del Hawker Hurricane, es el símbolo de la resistencia británica y aliada que se utilizó durante la Batalla de Inglaterra y que ha perdurado hasta nuestros días con esa función. Fue muy querido por sus pilotos y utilizado como caza, caza bombardero, avión interceptor y de reconocimiento como principales funciones. Aquí tenéis un vídeo de un vuelo de un Spitfire:

Aunque durante la práctica totalidad del desarrollo de la batalla, los pilotos de la RAF estaban en inferioridad numérica, debido al reclutamiento voluntario e improvisado que se llevó a cabo ante la inminente confrontación, la valentía y motivación de los pilotos (tanto británicos como los voluntarios canadienses, norteamericanos, franceses de la Francia Libre y hasta polacos que se alistaron), la dispersión de recursos y de oportunidades que adoleció Hitler para acabar con la batalla, así como la inminente apertura del frente oriental provocaron la derrota alemana.

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Avión despegando durante el Memorial de la Batalla de Inglaterra. Vía Wikipedia. Esta obra está bajo licencia de la GNU Free Documentation License.

La victoria aliada en la Batalla de Inglaterra se convirtió en un rayo de esperanza frente al aparente imparable avance alemán y su importancia fue, además de moral y psicológica, estratégica, ya que permitió el posterior reagrupamiento del bando aliado para la consumación del Desembarco de Normandía en 6 de junio de 1944. La importancia de este acontecimiento quedó reflejada en las palabras tanto juiciosas como emotivas de Winston Churchill:

“Nunca en la historia del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos”.

Fuentes utilizadas

Artola, Ricardo: “La Segunda Guerra Mundial”. Historia Alianza Editorial. 2007. Pinto (Madrid).

– http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada


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La carta

Este es un homenaje a Mercé Rodoreda y a su relato “Una carta”. Espero que os guste.

“¡Ay doctor! ¡No pude evitarlo! Es que iba a empezar y me cagué las patas abajo. No era capaz de hacer otra cosa. Ya le digo, que me iba a poner y ¡fiun!, derecha al váter. Esto no puede ser nada bueno, doctor. Nunca me había pasado, claro que nunca lo había intentado. Ya sabe usted que estas cosas son complicadas y cualquier no se pone a hacerlas, así, como quien fríe un huevo. Mis amigas me dicen que hay que tener valor y, sobre todo, ganas. Porque ponerse a ello… ¡y en verano! Ya le digo que me fui las patas abajo y no lo pude evitar. Déjeme que le cuente, doctor. Verá, era por la mañana, no tan temprano como se pueda esperar, y hacía un poco de frío, pero que conste que por el frío no fue, que yo duermo con una manta y un plumas; y cuando duermo con mi marido tengo hasta calor. El pobre se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para cobrar menos de cuatro cochinos euros la hora, en la factoría del tío Kirico. Esta semana está vacunando pollos, y a pesar de eso, se queda conmigo en la cama todo lo que puede, aunque yo me quede dormida y no le escuche lo que me susurra al oído, siempre algo que se inventa en su rato de descanso, mientras come el bocadillo de atún marca Día, que le hago el día anterior.

Su madre es una pesada y siempre llama a la puerta en el momento más inoportuno: “¡Pepito, hijo, que te tienes que ir a trabajar!”. Y para más inri, se va alejando de la puerta mientras dice “…anda que… que le tenga que despertar su madre cuando tienes pelos en los huevos y mujer en la cama… ¡tiene tela!”. Y lo dice en voz alta, al menos lo suficiente para que lo oigamos con claridad. Creo que puede haber sido ella. Por eso me he ido por las patas abajo. Me tiene que haber echado algo en el café. Por si fuera poco, cuando llego a la cocina por las mañanas, me dice que ha tirado la birria de bocadillo que le he hecho a su hijo a la basura. Dice que ella le ha preparado uno de chorizo del bueno, de los que siempre le ha hecho para la merienda. Siempre me muerdo la lengua. Esta mañana le pregunté si quería que la ayudara con la comida y ella me respondió que con las manazas que tenía lo echaría todo a perder, y que por desgracia, ella no podía despedirme de allí, como hicieron en la tienda, hace unas semanas. Así que aguanté la respiración y me fui a nuestro cuarto, lo único nuestro, por lo que se veía, aunque la puerta y la limpieza eran suyas.

Así que ya ve, doctor, en esas estamos. Y encima, cuando me voy a poner a ello, me voy por las patas abajo. No puedo evitarlo. Sólo son tres páginas, al menos, en las que me quiero concentrar ahora. Me las ha impreso la chica que trabaja en el cíber. La verdad es que es una chica majísima; me ha puesto en contacto con la de la papelería del pueblo de al lado, que tiene de todo, hoy me ha traído los libros. La verdad es que ha sido una alegría, después del intercambio de palabras con mi suegra. Aún no se lo he contado a mi marido: quiero darle una sorpresa. Pero claro, si cada vez que me voy a poner con ello me cago patas abajo, ¡pues vaya! Lo que le digo, doctor, es que cogí todos los papeles y los libros y me fui a casa de Agustina, la de la lechería, que estudió con mi abuelo y siempre me dice que su casa es como la mía. Fue ella la que me aconsejó que buscara los papeles, hace ya varios años. Con el trabajo de la tienda, me pareció un poco tonto. Pero después de todo lo que ha pasado…¿ Qué puedo hacer, doctor? ¡Es que me cago viva! ¡Y sólo con leer el título! Si fuera más joven… Pero es ahora cuando no hay más salida. No puedo evitarlo, doctor. Me voy las patas abajo sólo con leer las seis primeras palabras: Oposiciones a la Administración del Estado…”


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Campiña

Este poema es un homenaje a los campos de Castilla que tan cerca tengo y que con el paso de los años valoro cada día más.

Se siente frío al salir,

no un frío helador hasta los huesos

sino aquél que invita a combatirlo con fuego.

La luz ya se torna anaranjada

las voces van apagando su vida,

quedando para dar la bienvenida

un ladrillo, un maullido y un relincho,

se volvieron dueños del pueblo.

Campos de espigas tan altos,

¡dan ganas de tocarlos!

Sumergirse en sus tallos

y bucear en sus raíces.

Se tornan rojas como el fuego

si te acercas demasiado

queman la piel

y calan los huesos.

 

 


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El vestido

El siguiente es un ejercicio de escritura libre a partir de uno de los vestidos que aparecen en la Exposición “España Contemporánea” que se puede ver estos días en la Fundación Mapfre (Madrid).

Casa Mlle. Bomboudiac de Bayona. Traje ca. 1905-06. Museo del Traje (Madrid)

Casa Mlle. Bomboudiac de Bayona. Traje ca. 1905-06. Museo del Traje (Madrid)

“Aquel es de esos vestidos que, al imaginártelos puestos, te transforman en una princesa. Seguro que éste te hace brillar como él. Imagino a una joven muchacha bajando por una inmensa escalera, de esas que sólo has visto alguna vez en museos o en las casas de los ricos, por la tele. La imagino bajando lentamente, peldaño a peldaño, como si fuera un cisne; y, siguiendo en todo momento las reglas de la etiqueta, la imagino buscando un buen partido en una fiesta multitudinaria. Vale, sé que me he pasado un poco, lo admito. A lo mejor no lo lleva con el fin de encontrar marido, pero sí que es para una fiesta de ricos. Eso no me lo podéis negar.

Otra cosa que me viene a la mente es la cola que tiene el vestido. Si la fiesta es muy numerosa, me lo van a pisar. Seguro. Y si se rompe, ¡menudo disgusto! Y vaya un rollo estar todo el tiempo sentada. Con lo que a mí me gusta bailar… Aun así, también seguro que me canso, con lo que tienen que pesar esa cantidad de cristalitos de colores bordados a la tela.

Es un vestido de esos con los que te pueden ocurrir cosas maravillosas, como el de la Cenicienta o el de la Bella Durmiente. Te esperas un flechazo; que el chico más guapo, más inteligente y (¿por qué no?) el más pudiente de toda la sala se enamore desesperadamente de ti. Y si es un príncipe, todavía mejor, oye. Bueno, la verdad es que no es muy divertido lo de tener que estar pariendo para dar herederos a la corona y que toda la corte te observe en el proceso. Y no digamos más si se te rebelan los súbditos y acabas sin cabeza como María Antonieta. ¡Quita, quita! Creo que prefiero que no sea de familia real; pero que sea de familia rica. Aunque bueno, ya se sabe que los hijos de los ricos no dan un palo al agua. No. Mejor uno que sea rico él sólo, de esos hombres que se han hecho a sí mismos. Uf, pero, no sé yo hasta qué punto estaría todo el día trabajando y no vendría hasta tarde a casa, conmigo y con mis niños (que van a ser dos: niño y niña). Y por menos de nada, se tiraría a su secretaria. ¡Nada de eso! Y es que claro, si llevara puesto ese vestido, no querría un marido más pobre: un sueldo de clase media no daría para pagar este lucero del alba. De verdad, qué rabia me da esto de soñar con trajes caros: ni siquiera en una vida imaginaria el vestido me va bien”.


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Grandes Guerreros de la Historia (II)

En esta nueva entrega, vamos a trata sobre uno de los más interesantes adversarios que se encontraron los EEUU en la conquista del Oeste: el guerrero apache.

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Tribus apaches del siglo XVIII.

Formaban un grupo cultural más o menos heterogéneo que se repartía en zonas que ocupaban parte de los actuales estados de Texas, el este de Nuevo México y el oeste de Oklahoma. Este entramado cultural estaba formado por diferentes tribus: kiowas – apache, lipanos, mescaleros, jicarillas, chiricahuas, coyoteros y gilas o mimbreños, que sumaban alrededor de unos 8.000 guerreros. Así los definió un misionero español  anónimo:

“Esos salvajes se ponen en peligro como sólo pueden hacerle quienes no creen en la existencia de Dios, el cielo o el infierno”.

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Geronimo con sus guerreros apaches, 1886

Emigraron antes del siglo XVIII al sudoeste de EEUU. Creían en muchos dioses siendo, por tanto, politeístas, añadiéndole el toque animista que los caracteriza, creyendo en la existencia del don que cada ser viviente poseía.

Eran adiestrados desde pequeños para la guerra, orientando toda su educación en esa dirección. Su educación incluía no sólo la preparación académica (entendiéndose esta como los conocimientos teóricos necesarios para la vida nómada y las enseñanzas religiosas transmitidas de generación en generación), sino psicológica para llevar una vida de lucha y combate permanente. Se les condicionaba para resistir física y psicológicamente las temperaturas muy calientes y muy frías. Estaban preparados físicamente para cualquier necesidad de la batalla, aspecto que puso de manifiesto el general Crook, el encargado de acabar con estas tribus, al comprobar atónito cómo las mujeres participaban de esta preparación, demostrando un manejo experto del lazo y la onda así como ser muy buenas tiradoras a caballo.

Eran unos maestros en el uso del arco y la flecha y, posteriormente con el rifle, convirtiéndose en guerreros aún más letales cuando, una vez introducido el caballo en su cultura, se erigieron como unos de los mejores jinetes de Norteamérica.

La guerra era una actividad ritualizada y, en algunos casos, mágica. Participar en la guerra era un rito de iniciación que determinaría la capacidad y la bravura del nuevo guerrero como medio para demostrar el valor del mismo, siendo este uno de los pilares fundamentales de esta sociedad, y ganarse el respeto dentro de su tribu. Cada enemigo abatido, asesinado o golpeado, otorgaba el derecho a colocar una pluma más en el penacho de batalla que llevaban.

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Tomahawk

Generalmente realizaban incursiones de pillaje, muy distinta de la guerra, la cual involucraba a toda la aldea. Antes de entrar en batalla llevaban a cabo rituales de purificación, tales como podrían ser los bailes de guerreros armados, así como los gritos de guerra al divisar al enemigo. A tal efecto servían también las pinturas de guerra o los penachos de plumas mencionados anteriormente.

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Jefe Red Bird, con traje tradicional sioux

Practicaban la guerra de guerrillas de una forma casi perfecta. Se basaba en su conocimiento del terreno y a su velocidad. Atacaban y huían con gran rapidez para no arriesgarse a sufrir bajas, fusionándose con el terreno para pasar desapercibido. Eran dirigidos a la batalla por jefes elegidos por la tribu que no tenían ningún poder en tiempos de paz. Perder demasiados guerreros en una batalla suponía un grave deshonor para dicho jefe. Se firmaba la paz mediante la pipa de la paz o calumet, y la declaración de guerra se realizaba portando el hacha de batalla sin firmarse ningún documento, siendo únicamente necesaria la palabra de honor dada.

Algunos enemigos, una vez capturados eran adoptados, mientras que otros eran sometidos a tortura con procedimientos muy desagradables, lo cual desmiente la aniquilación sistemática que se creía que realizaban sobre el enemigo vencido.

Sin embargo, uno de los aspectos más controvertidos y que más ríos de tinta provocaron como medio de “demonización” del enemigo indio fue la costumbre de arrancar cabelleras a los enemigos vencidos.  Existe mucha controversia al respecto, defendiendo algunos que dicha tradición ya era practicada entre los indios norteamericanos, además de otros ritos tras la batalla como la amputación dedos u órganos sexuales como medio para obtener el valor del guerrero vencido, mientras que otros defienden que dicha práctica fue estimulada por los colonizadores europeos ofreciendo una recompensa por un enemigo asesinado, presentando dicha cabellera como prueba para el pago del botín.

Lo que no cabe duda es de estos guerreros eran temidos, por conocimiento o malentendimiento de sus costumbres presentándose como unos enemigos muy difíciles de batir. La historiografía posterior se encargará de profundizar en el carácter bárbaro de esas gentes como medio de justificación histórica, mito que, afortunadamente, empieza a desaparecer gracias a las investigaciones historiográficas e históricas. Tal y como expresó Wamditanka conocido como “Águila Grande” entre los sioux:

” Los blancos no cesaban en su intento de hacer que los indios renunciaran a su forma de vida y adoptaran la de ellos (cultivar la tierra, trabajar duramente y hacer como ellos…) y los indios no sabían cómo. Además, tampoco querían. Si los indios hubieran tratado de hacer que los blancos vivieran como ellos, éstos se habrían resistido. Eso pasó con nosotros”.

Hacia finales del siglo XIX, la mayor parte de la amenaza india ya había sido aplacada y los miembros supervivientes restantes de dichas guerras contra los colonizadores, sobre todo estadounidenses, se saldó con su reclusión en las llamadas reservas, para pasar a una total dependencia del gobierno norteamericano, estando a punto de perder su identidad cultural, hasta el punto de que es muy difícil discernir actualmente si muchos de sus usos sociales son los originales o fueron modificados de alguna manera.

Fuentes utilizadas

– Doval, Gregorio: Breves Historia de los Indios Norteamericanos. Ed. Nowtilus. 2009. Madrid. ISBN – 13: 978 – 84 – 9763 – 585 – 1.

– http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada


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Enigma

Esta es la historia de un hombre, de un crítico, de un sabihondo en arte. Esta es la historia de un” señor señor”, de esos que van con corbata y se comportan como un verdadero caballero. Esta es la historia de uno que llega y consigue, que desbarata cualquier idea afortunada para poner la suya, que es menos, por encima. Esta es la historia de un hombre de una sola mujer, conseguida tras duras luchas, hasta en el infierno, y sin la que no puede vivir (excepto por su café). Esta es la historia de un caradura, de un aprovechado del momento, de la piedra que lanzó David pero que debió caer al suelo.

Esta no es la historia de un hombre que esperabais.

¿Dónde está el enigma?