El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente

Por tierras de España

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Hoy me apetece hacer un homenaje a Antonio Machado a través de uno de sus poemas, que me ha puesto los pelos de punta, de su obra “Campos de Castilla”, terminada en 1917 en el que relata, con sorprendente antelación lo que posteriormente vivirá, triste y largamente, nuestro país, cuyas consecuencias no terminarán hasta que pueda más el olvido que la sanación.

Alumno en la Institución Libre de Enseñanza, obtuvo la cátedra de Lengua Francesa, en 1907, en el instituto de Soria. En 1917 consiguió la licenciatura de Filosofía y Letras publicando ese mismo año la 1ª edición de sus Poesías completas. De 1919 a 1931 fue profesor del instituto de Segovia. A partir de 1907 empezó a publicar sus obras como “Soledades” o “Campos de Castilla aquí mencionado anteriormente, colaborando activamente hasta el final de su vida en multitud de revistas culturales. Su obra se basaba en el diálogo íntimo del poeta en el que el verbo, expresando tiempo, siendo secundarios otros elementos como la musicalidad, la forma la rima. La poesía debe ser la expresión más profundo de los sentimientos. Murió en 1939 en Colliure, Francia, poco después de su madre. Aquí va el poema:

El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares;

la tempestad llevarse los limos de la tierra

por los sagrados ríos hacia los anchos mares;

y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,

pastores que conducen sus hordas de merinos

a Extremadura fértil, rebaños trashumantes

que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.

Pequeño, ágil, sufrido, los ojos del hombre astuto,

hundidos, recelosos, movibles; y trazadas

cual arco de ballesta, en el semblante enjuto

de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.

Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,

capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,

que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,

esclava de los siete pecados capitales.

Los ojos siempre turbios de envidia o tristeza,

guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;

ni para su infortunio ni goza su riqueza;

le hieren y acongojan fortuna y malandanza.

El numen de estos campos es sanguinario y fiero;

al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,

veréis agigantarse la forma de un arquero,

la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta

– no fue por estos campos el bíblico jardín -;

son tierras para el águila, un trozo de planeta

por donde cruza errante la sombra de Caín.

Para terminar, aquí tenéis una colección de los artículos escritos por Machado para el periódico La Vanguardia, activo colaborador del gobierno de la República: http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20110415/54138238155/antonio-machado-el-poeta-republicano.html

Fuente

– Machado, Antonio: Antología poética. Biblioteca Básica Salvat. Madrid. 1985.

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Autor: Miguel Campos

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid en la especialidad de Historia Contemporánea.

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