El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente

Grandes Guerreros de la Historia (II)

Deja un comentario

En esta nueva entrega, vamos a trata sobre uno de los más interesantes adversarios que se encontraron los EEUU en la conquista del Oeste: el guerrero apache.

709px-Apachean_ca.18-century

Tribus apaches del siglo XVIII.

Formaban un grupo cultural más o menos heterogéneo que se repartía en zonas que ocupaban parte de los actuales estados de Texas, el este de Nuevo México y el oeste de Oklahoma. Este entramado cultural estaba formado por diferentes tribus: kiowas – apache, lipanos, mescaleros, jicarillas, chiricahuas, coyoteros y gilas o mimbreños, que sumaban alrededor de unos 8.000 guerreros. Así los definió un misionero español  anónimo:

“Esos salvajes se ponen en peligro como sólo pueden hacerle quienes no creen en la existencia de Dios, el cielo o el infierno”.

Apache_chieff_Geronimo_(right)_and_his_warriors_in_1886

Geronimo con sus guerreros apaches, 1886

Emigraron antes del siglo XVIII al sudoeste de EEUU. Creían en muchos dioses siendo, por tanto, politeístas, añadiéndole el toque animista que los caracteriza, creyendo en la existencia del don que cada ser viviente poseía.

Eran adiestrados desde pequeños para la guerra, orientando toda su educación en esa dirección. Su educación incluía no sólo la preparación académica (entendiéndose esta como los conocimientos teóricos necesarios para la vida nómada y las enseñanzas religiosas transmitidas de generación en generación), sino psicológica para llevar una vida de lucha y combate permanente. Se les condicionaba para resistir física y psicológicamente las temperaturas muy calientes y muy frías. Estaban preparados físicamente para cualquier necesidad de la batalla, aspecto que puso de manifiesto el general Crook, el encargado de acabar con estas tribus, al comprobar atónito cómo las mujeres participaban de esta preparación, demostrando un manejo experto del lazo y la onda así como ser muy buenas tiradoras a caballo.

Eran unos maestros en el uso del arco y la flecha y, posteriormente con el rifle, convirtiéndose en guerreros aún más letales cuando, una vez introducido el caballo en su cultura, se erigieron como unos de los mejores jinetes de Norteamérica.

La guerra era una actividad ritualizada y, en algunos casos, mágica. Participar en la guerra era un rito de iniciación que determinaría la capacidad y la bravura del nuevo guerrero como medio para demostrar el valor del mismo, siendo este uno de los pilares fundamentales de esta sociedad, y ganarse el respeto dentro de su tribu. Cada enemigo abatido, asesinado o golpeado, otorgaba el derecho a colocar una pluma más en el penacho de batalla que llevaban.

Tomakawk

Tomahawk

Generalmente realizaban incursiones de pillaje, muy distinta de la guerra, la cual involucraba a toda la aldea. Antes de entrar en batalla llevaban a cabo rituales de purificación, tales como podrían ser los bailes de guerreros armados, así como los gritos de guerra al divisar al enemigo. A tal efecto servían también las pinturas de guerra o los penachos de plumas mencionados anteriormente.

Portrait_of_Red_Bird

Jefe Red Bird, con traje tradicional sioux

Practicaban la guerra de guerrillas de una forma casi perfecta. Se basaba en su conocimiento del terreno y a su velocidad. Atacaban y huían con gran rapidez para no arriesgarse a sufrir bajas, fusionándose con el terreno para pasar desapercibido. Eran dirigidos a la batalla por jefes elegidos por la tribu que no tenían ningún poder en tiempos de paz. Perder demasiados guerreros en una batalla suponía un grave deshonor para dicho jefe. Se firmaba la paz mediante la pipa de la paz o calumet, y la declaración de guerra se realizaba portando el hacha de batalla sin firmarse ningún documento, siendo únicamente necesaria la palabra de honor dada.

Algunos enemigos, una vez capturados eran adoptados, mientras que otros eran sometidos a tortura con procedimientos muy desagradables, lo cual desmiente la aniquilación sistemática que se creía que realizaban sobre el enemigo vencido.

Sin embargo, uno de los aspectos más controvertidos y que más ríos de tinta provocaron como medio de “demonización” del enemigo indio fue la costumbre de arrancar cabelleras a los enemigos vencidos.  Existe mucha controversia al respecto, defendiendo algunos que dicha tradición ya era practicada entre los indios norteamericanos, además de otros ritos tras la batalla como la amputación dedos u órganos sexuales como medio para obtener el valor del guerrero vencido, mientras que otros defienden que dicha práctica fue estimulada por los colonizadores europeos ofreciendo una recompensa por un enemigo asesinado, presentando dicha cabellera como prueba para el pago del botín.

Lo que no cabe duda es de estos guerreros eran temidos, por conocimiento o malentendimiento de sus costumbres presentándose como unos enemigos muy difíciles de batir. La historiografía posterior se encargará de profundizar en el carácter bárbaro de esas gentes como medio de justificación histórica, mito que, afortunadamente, empieza a desaparecer gracias a las investigaciones historiográficas e históricas. Tal y como expresó Wamditanka conocido como “Águila Grande” entre los sioux:

” Los blancos no cesaban en su intento de hacer que los indios renunciaran a su forma de vida y adoptaran la de ellos (cultivar la tierra, trabajar duramente y hacer como ellos…) y los indios no sabían cómo. Además, tampoco querían. Si los indios hubieran tratado de hacer que los blancos vivieran como ellos, éstos se habrían resistido. Eso pasó con nosotros”.

Hacia finales del siglo XIX, la mayor parte de la amenaza india ya había sido aplacada y los miembros supervivientes restantes de dichas guerras contra los colonizadores, sobre todo estadounidenses, se saldó con su reclusión en las llamadas reservas, para pasar a una total dependencia del gobierno norteamericano, estando a punto de perder su identidad cultural, hasta el punto de que es muy difícil discernir actualmente si muchos de sus usos sociales son los originales o fueron modificados de alguna manera.

Fuentes utilizadas

– Doval, Gregorio: Breves Historia de los Indios Norteamericanos. Ed. Nowtilus. 2009. Madrid. ISBN – 13: 978 – 84 – 9763 – 585 – 1.

– http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada

Anuncios

Autor: Miguel Campos

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid en la especialidad de Historia Contemporánea.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s