El baúl de Pandora

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Grandes Guerreros de la Historia (I)

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La primera edición de grandes guerreros de la Historia va a ser inaugurada haciendo referencia a uno de los más especiales ejemplares: el samurái.

Mucha literatura, más y menos verídica y científica desde el punto de vista histórico, ha generado este guerrero japonés desde el descubrimiento del mismo en el siglo XIX por parte de Occidente. Prueba de la fascinación que ejerce dicha figura en la actualidad es la gran cantidad de novelas y películas que se han producido alrededor de este tema. ¿Qué más podemos decir que no se conozca?

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Fotografía de tres samuráis con diversas armas, el de la izquierda un arco, el del centro una espada y el de la derecha porta una yari

Kanji en japonés que significa Samurái.

El samurái, que significa servidor en japonés, era una casta guerrera e intelectual militar que se encontraba bajo el servicio de los Daymio o señores feudales japoneses. Entre los siglos XII y XVII estos guerreros desplegaron sus habilidades con gran importancia, moldeando el panorama y el modelo político, social y económico de la sociedad japonesa. Emergieron de las provincias de Japón para transformarse en la clase gobernante, hasta su declive y total abolición en 1876, durante la era Meiji. Eran miembros de la clase guerrera, algo parecido a los hidalgos españoles (media y baja nobleza) que profesaban una obediencia ciega al Emperador y al Daymio.

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Fotografía de guerreros samuráis de la provincia de Satsuma durante la Guerra Boshin.

Un yabusame moderno.
“El hombre que desenvaina su sable cuando es insultado no puede considerarse valiente, el hombre verdaderamente valiente no se inmuta porque sus objetivos son más altos”.

Esta frase define muy bien la mentalidad samurái. Seguían su propio código del guerrero conocido como Bushido, traducido literalmente como “El camino del guerrero”, el cual se desarrolló en Japón entre las eras Heian y Tokugawa (S.IX-XII). Regía por completo la vida de los samurái, desde el día a día hasta su comportamiento en la guerra. En torno al siglo X, las tres ramas de pensamiento filosófico predominantes en Japón: el Budismo Zen, el Confucionismo y el sintoísmo; se aúnan para formar este código ético – religioso – moral y militar que pone el énfasis en la lealtad, el auto-sacrificio, la justicia, el sentido de la vergüenza, la educación, la pureza de espíritu, la modestia, la humildad, el espíritu marcial, el honor y el amor. Los 7 principios del Bushido eran:

– Gi (honradez/ justicia).

– Yu (valor heroico).

– Jin (compasión).

– Rei (cortesía).

– Meyo (honor).

– Makoto (sinceridad absoluta).

– Chugo (deber y lealtad).

He aquí el ejemplo de lo que es el Bushido:

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Katanas.

Tsuba o empuñadura de la espada.

Eran luchadores expertos en artes marciales. Empleaban el arco (en caso de batallas masivas) y principalmente la katana, una espada de 60 centímetros elaborada con técnicas antiquísimas que sólo los grandes maestros herreros conocían, tardándose en su fabricación alrededor de 3 meses. Era la espada la que elegía al guerrero siguiendo el juicio del forjador y no se separaría nunca del portador hasta su muerte, ya que se consideraba que la espada poseía alma. Además de esta espada utilizaba la espada corta o wakizashi. Preferían el combate individual cuerpo a cuerpo utilizando estas armas y el arco sólo cuando era estrictamente necesario al considerar indigno de un guerrero utilizar armas a distancia.

Además de estas armas utilizaban una armadura que precisaba un ritual antes de la batalla para colocar cada una de las piezas de forma individual, y que servía, además de para proteger, para causar miedo en el enemigo, aspecto que se puede apreciar en la tipología de los cascos. Tanto la armadura como la katana formaban parte del samurái.

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Armadura samurái exhibida en el Museo de Arte Asiático en San Francisco. 

Elementos que conforman la armadura samurái.

El kabuto y las menpō (máscaras).

Sin embargo, el aspecto más inquietante y aterrador, que permitía ganar muchas batallas y convertir a estos guerreros en unos de los más temidos de la Historia, es su ausencia de miedo ante la muerte y su determinación hacia la batalla. Poseía un completo autocontrol y en ningún momento debía mostrar sentimiento alguno, soportando todos de forma interior. De tal modo que el individualismo y el instinto de supervivencia quedaban por debajo en la escala jerárquica de valores donde el honor y el orgullo ocupaban la cúspide de la pirámide. Por ello, morir en el combate reportaba un honor para la familia y para su señor. Durante la batalla,  el samurái “invocaría” el nombre de su familia, rango y hazañas buscando entonces un oponente de similar rango y combatir. Razón por la cual tenían lugar las “decapitaciones” que tanto horrorizaban a los occidentales producidas cuando un samurái ganaba justamente un combate y se llevaba la cabeza del enemigo como trofeo.

Asímismo, el otro aspecto tan fascinante e ilustrador de la mentalidad de estos guerreros es lo que se conoce como Seppuku (literalmente “desentrañamiento”) o suicidio ritual sagrado realizado en el que se entrega la vida con el objetivo de recuperar el honor perdido en vida. Se realizaba con la wakizashi y constaba de dos fases: la primera era el acuchillamiento con el corte en sí, de izquierda a derecha del vientre provocada por la propia persona; la segunda fase era la decapitación, que debía ser realizada por alguien querido por el samurái, generalmente otro samurái. Se usaba con el objetivo mencionado, pero también para dar ejemplo a sus semejantes cuando una orden era injusta (ya que no podían no obedecerla) para hacer entrar en razón a su señor que ejecutó la orden. Se llevaba a cabo también cuando un samurái iba a ser capturado e interrogado por el enemigo, aunque no hubiera sido derrotado. Era un considerado este acto como un ejemplo de verdadero honor.

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Realización del seppuku o suicidio ritual en la segunda fase.

Grabado japonés detallando la realización del seppuku.

Terminaron sus días en 1878 cuando no entraban en los planes de modernización de la Revolución Meiji, siendo claros ejemplos de un pasado caduco y lejano, Aún así, sus hazañas y figuras han llegado hasta nuestros días como figuras enigmáticas que causan terror y admiración, reflejos de otros tiempos muy distintos a los actuales.

Fuentes empleadas

– Nitobe, Inazo. El código del samurái: Bushido. 7ª Ed. Ediciones Obelisco. Barcelona. 2009.

– Gaskin, Carol y Hawkins, Vince. Breve Historia de los Samuráis. Ediciones Nowtilus. Madrid. 2004. ISBN: 84-9763-140-4.

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Autor: Miguel Campos

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid en la especialidad de Historia Contemporánea.

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