El baúl de Pandora

Reservado para los que deseen abrir su mente


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El reflejo convexo

Este poema se me ocurrió en una de esas noches en las que llegas a casa muy cansado después de pasar por el metro y te acuerdas sobre lo que la gente intenta ser, incluso nosotros mismos. La imagen no me pertenece a mí, sino que es una placa colocada en la calle Alvarez Gato, donde teóricamente tiene lugar la famosa escena donde Max Estrella, el protagonista de la obra “Luces de Bohemia” de Ramón María del Valle Inclán, borracho hasta la médula, se encuentra con un espejo convexo en la calle. Espero que os guste.

Bien quisiera cualquiera

parecerse a aquél que se cree sin réplica

cuando al mirarnos en el espejo

nos vemos más altos, más guapos, sin queja.

 

 

El chato y orondo

se siente alto y sin contorno.

La vejez se ahoga

en un mar de aromas.

 

 

La verruga pordiosera,

signo de buena familia,

se queda y muestra

con parné o sin parné

la clase que se lleva.

 

 

Todos quisieran ser queridos

en mayor o menor medida,

y tener a ambos lados

fama, fortuna y una buena moza

que ahogue la tristeza.

 

 

Todos se miran en el espejo

queriendo ser lo que no son

mintiéndose como Max Estrella

en el gato callejón.

 


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Grandes Guerreros de la Historia (I)

La primera edición de grandes guerreros de la Historia va a ser inaugurada haciendo referencia a uno de los más especiales ejemplares: el samurái.

Mucha literatura, más y menos verídica y científica desde el punto de vista histórico, ha generado este guerrero japonés desde el descubrimiento del mismo en el siglo XIX por parte de Occidente. Prueba de la fascinación que ejerce dicha figura en la actualidad es la gran cantidad de novelas y películas que se han producido alrededor de este tema. ¿Qué más podemos decir que no se conozca?

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Fotografía de tres samuráis con diversas armas, el de la izquierda un arco, el del centro una espada y el de la derecha porta una yari

Kanji en japonés que significa Samurái.

El samurái, que significa servidor en japonés, era una casta guerrera e intelectual militar que se encontraba bajo el servicio de los Daymio o señores feudales japoneses. Entre los siglos XII y XVII estos guerreros desplegaron sus habilidades con gran importancia, moldeando el panorama y el modelo político, social y económico de la sociedad japonesa. Emergieron de las provincias de Japón para transformarse en la clase gobernante, hasta su declive y total abolición en 1876, durante la era Meiji. Eran miembros de la clase guerrera, algo parecido a los hidalgos españoles (media y baja nobleza) que profesaban una obediencia ciega al Emperador y al Daymio.

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Fotografía de guerreros samuráis de la provincia de Satsuma durante la Guerra Boshin.

Un yabusame moderno.
“El hombre que desenvaina su sable cuando es insultado no puede considerarse valiente, el hombre verdaderamente valiente no se inmuta porque sus objetivos son más altos”.

Esta frase define muy bien la mentalidad samurái. Seguían su propio código del guerrero conocido como Bushido, traducido literalmente como “El camino del guerrero”, el cual se desarrolló en Japón entre las eras Heian y Tokugawa (S.IX-XII). Regía por completo la vida de los samurái, desde el día a día hasta su comportamiento en la guerra. En torno al siglo X, las tres ramas de pensamiento filosófico predominantes en Japón: el Budismo Zen, el Confucionismo y el sintoísmo; se aúnan para formar este código ético – religioso – moral y militar que pone el énfasis en la lealtad, el auto-sacrificio, la justicia, el sentido de la vergüenza, la educación, la pureza de espíritu, la modestia, la humildad, el espíritu marcial, el honor y el amor. Los 7 principios del Bushido eran:

– Gi (honradez/ justicia).

– Yu (valor heroico).

– Jin (compasión).

– Rei (cortesía).

– Meyo (honor).

– Makoto (sinceridad absoluta).

– Chugo (deber y lealtad).

He aquí el ejemplo de lo que es el Bushido:

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Katanas.

Tsuba o empuñadura de la espada.

Eran luchadores expertos en artes marciales. Empleaban el arco (en caso de batallas masivas) y principalmente la katana, una espada de 60 centímetros elaborada con técnicas antiquísimas que sólo los grandes maestros herreros conocían, tardándose en su fabricación alrededor de 3 meses. Era la espada la que elegía al guerrero siguiendo el juicio del forjador y no se separaría nunca del portador hasta su muerte, ya que se consideraba que la espada poseía alma. Además de esta espada utilizaba la espada corta o wakizashi. Preferían el combate individual cuerpo a cuerpo utilizando estas armas y el arco sólo cuando era estrictamente necesario al considerar indigno de un guerrero utilizar armas a distancia.

Además de estas armas utilizaban una armadura que precisaba un ritual antes de la batalla para colocar cada una de las piezas de forma individual, y que servía, además de para proteger, para causar miedo en el enemigo, aspecto que se puede apreciar en la tipología de los cascos. Tanto la armadura como la katana formaban parte del samurái.

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Armadura samurái exhibida en el Museo de Arte Asiático en San Francisco. 

Elementos que conforman la armadura samurái.

El kabuto y las menpō (máscaras).

Sin embargo, el aspecto más inquietante y aterrador, que permitía ganar muchas batallas y convertir a estos guerreros en unos de los más temidos de la Historia, es su ausencia de miedo ante la muerte y su determinación hacia la batalla. Poseía un completo autocontrol y en ningún momento debía mostrar sentimiento alguno, soportando todos de forma interior. De tal modo que el individualismo y el instinto de supervivencia quedaban por debajo en la escala jerárquica de valores donde el honor y el orgullo ocupaban la cúspide de la pirámide. Por ello, morir en el combate reportaba un honor para la familia y para su señor. Durante la batalla,  el samurái “invocaría” el nombre de su familia, rango y hazañas buscando entonces un oponente de similar rango y combatir. Razón por la cual tenían lugar las “decapitaciones” que tanto horrorizaban a los occidentales producidas cuando un samurái ganaba justamente un combate y se llevaba la cabeza del enemigo como trofeo.

Asímismo, el otro aspecto tan fascinante e ilustrador de la mentalidad de estos guerreros es lo que se conoce como Seppuku (literalmente “desentrañamiento”) o suicidio ritual sagrado realizado en el que se entrega la vida con el objetivo de recuperar el honor perdido en vida. Se realizaba con la wakizashi y constaba de dos fases: la primera era el acuchillamiento con el corte en sí, de izquierda a derecha del vientre provocada por la propia persona; la segunda fase era la decapitación, que debía ser realizada por alguien querido por el samurái, generalmente otro samurái. Se usaba con el objetivo mencionado, pero también para dar ejemplo a sus semejantes cuando una orden era injusta (ya que no podían no obedecerla) para hacer entrar en razón a su señor que ejecutó la orden. Se llevaba a cabo también cuando un samurái iba a ser capturado e interrogado por el enemigo, aunque no hubiera sido derrotado. Era un considerado este acto como un ejemplo de verdadero honor.

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Realización del seppuku o suicidio ritual en la segunda fase.

Grabado japonés detallando la realización del seppuku.

Terminaron sus días en 1878 cuando no entraban en los planes de modernización de la Revolución Meiji, siendo claros ejemplos de un pasado caduco y lejano, Aún así, sus hazañas y figuras han llegado hasta nuestros días como figuras enigmáticas que causan terror y admiración, reflejos de otros tiempos muy distintos a los actuales.

Fuentes empleadas

– Nitobe, Inazo. El código del samurái: Bushido. 7ª Ed. Ediciones Obelisco. Barcelona. 2009.

– Gaskin, Carol y Hawkins, Vince. Breve Historia de los Samuráis. Ediciones Nowtilus. Madrid. 2004. ISBN: 84-9763-140-4.


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El hombre del pasado (I)

“Mi madre me diría que estoy loca. Y mi abuela algo peor. Pero es que aquel hombre que decía ser de la Edad Media me tenía tan intrigada… Total, que lo subí a la furgo (cosa que por cierto me costó Dios y ayuda). Y le puse mi musicote.

–          Mas, ¿qué embrujo del demonio sale de vuestro carro de hierro?

–          Es M80, la música de los Ochenta- le aclaré.

–          ¡Qué ruido más horroroso! ¿Y qué lengua tienen esos “ochenta”?

–          Jajaja…- me reí- es inglés.

–          ¿Anglosajona? ¡No me puedo creer que esos bribones hayan logrado conquistar las Españas!

–          ¡Y de qué manera! Ahora todo el mundo tiene que saber inglés para poder encontrar trabajo, aunque no lo utilice.

–          ¿Todo el pueblo? ¿Incluso los panaderos?

–          Incluso esos, ya ves.

–          ¿Y no existen para ello traductores?

–          Sí, pero la verdad es que no traducen muy allá; ni siquiera el del Google. Es que los que tienen carrera son muy caros…

–          Y vuestros dirigentes, entonces, sabrán hablar muchísimas lenguas: latín, griego, franco…

–          Mmm…Pues me parece a mí que no. Ahora se están poniendo de moda el alemán y el chino; pero nuestros “dirigentes” con el español van sobraos a todas partes. ¡Como a los Juegos Olímpicos!”


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La hormiga que quería trabajar de hormiga

Hemos oído en numerosas ocasiones que “la cultura nos hace libres”. Hoy con Internet, tenemos la posibilidad de que esa libertad llegue a cada casa, a cada ordenador, a cada móvil. Pero es de vital importancia que esa cultura sea de calidad. ¿A qué me refiero con el término “calidad”? A que consiga abrir las mentes de todo aquel al que le llega, que haga reflexionar y replantearse ideas que creíamos ciertas o falsas cuando lo que existen son distintas percepciones de una misma realidad.

Esta es mi presentación en este blog, en el que, tanto mis compañeros como yo misma, haremos todo lo posible por hacer llegar a las personas que nos leen una cultura de calidad.

“Había una vez una hormiguita muy trabajadora. Su sueño era cumplir la mayoría de edad y ayudar a toda la comunidad hormiga con su esfuerzo diario. Pero había un problema: no había empleo de hormiga. En el INEM de los insectos le dieron varias opciones:

–  ¿De qué nacionalidad es usted?

–   Hormiga española.

–   ¿Para qué ha estudiado?

–   Para ser hormiga.

–   ¿Tiene experiencia?

–   No, sólo lo que he ayudado en casa. Pero soy muy despierta, aprendo rápido y me gusta trabajar.

La empleada del INEM insectil la miró fijamente y dijo por lo bajinis:

–   Ya, como todas.

Y a nuestra pobre hormiga se le comenzó a borrar la sonrisa de su cara hormiguil.

–   Entonces, ¿no tengo ninguna posibilidad de trabajar?- preguntó temerosa

–   Bueno…- la empleada puso cara de escéptica- es que lo que usted pide es muy específico. Si abre un poco sus miras de futuro…

La hormiguita respiró hondo antes de contestar y sonrió.

–   De acuerdo, ¿qué otras ofertas tiene?

La empleada consultó su ordenador.

–   Hay un empleo de pulga en un perro muy cercano. La jornada es a tiempo completo, pero incluye la comida.

–   Pero… ¿no soy un poco grande para ese trabajo? Además, no tengo ni estudios en ese campo.

–   Cierto; pero si usted pone en su curriculum que tiene experiencia en alguna otra mascota, a lo mejor ni se dan cuenta. Total, sólo hay que morder. Hasta un piojo podría hacerlo. Y los viajes están incluidos…

–  ¿Hay que viajar?- soltó la hormiguita asustada-. Tengo resistencia para soportar mucho peso, pero no para andar largas distancias.

–  Bueno, no será para tanto… Además, usted es joven. No le va a pasar nada por viajar y ver mundo. Piense en todas las ventajas que eso conlleva.

La empleada hablaba ya deprisa y nuestra hormiguita cada vez se arrebujaba más en su silla.

–   Entonces, ¿lo toma o lo deja?- comentó impaciente la empleada.

–   Pues…me lo tengo que pensar.

–   ¡Pensar!- voceó la del INEM insectil- Es el trabajo de su vida ¡y ni se da cuenta de ello! Así va España…

–  Pero es que… yo lo que quiero es ¡ser hormiga!

–   Eso es lo que le han dicho pero ¿y si pudiera ser avispa? Por aquí tengo una oferta para la construcción de un panel en el patio contiguo…

–   Pero… ¡si no tengo alas!

–   ¡Pues vaya una tontería! Hoy en día le pueden hacer un arreglillo en cualquier parte y ponerle una tela de araña-paracaídas.

–   Lo siento, pero ¡no quiero estas ofertas!- la hormiga estalló, levantándose de su asiento- esperaré hasta que salga una vacante de hormiga- soltó, con toda la entereza que pudo.

–  ¡Así es como los jóvenes desaprovechan oportunidades y tiran su vida a la basura! Claro, como quieren vivir bien y no mover un dedo para ello…

–   Buenas tardes.

Nuestra hormiguita salió de allí tan agobiada y triste que decidió montar un INEM propio, del que las hormigas como ella salieran esperanzadas. De esa manera, trabajó en algo productivo hasta que salió una vacante de hormiga, sin tener que marcharse al patio de al lado”.

La Historia de la Humanidad en más bien 1 hora y media

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Aquí nos encontramos con otra de las iniciativas del mundialmente famoso History Channel en el que nos presenta una alternativa curiosa y entretenida, condensando en tan solo 1 hora y media de vídeo las acontecimientos y procesos, que consideran más importantes, en la historia de la Humanidad y de la creación del universo. A pesar de tratarse de una visión parcelada y compartimentada para una mayor comprensión en el menor tiempo posible, existen aspectos, como es lógico por otro lado que no se tratan y no se detienen a su explicación, centrándose sobre todo en la formación del Universo y la Tierra así como la formación de las sociedades antiguas y las diferentes Edades de tecnología y civilización. En cualquier caso, un vídeo muy interesante y entretenido que nos permite abarcar en el tiempo de una película la Historia de la Humanidad.


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We choose the moon (o la creación de un mito)

We choose the moon (o la creación de un mito)

En la línea del último post, comparto con vosotros una iniciativa educativa, didáctica y divulgativa para familiarizar (e incluso interactuar) al gran público con el suceso histórico ocurrido el 21 de julio de 1969 a las 2: 56 horas de la madrugada: la llegada la luna.

Mediante una interfaz interactiva en la que encontramos: desde la autorización del visitante de la página para el inicio del lanzamiento del Apolo XI; pasando por vídeos y audios del Presidente Kennedy e incluso de la retransmisión original de la misión espacial despegando de Cabo Cañaveral; terminando, por citar algo, con fotos reales de los acontecimientos referidos.

Esta iniciativa norteamericana se toma muy en serio las palabras de Benjamin Franklin:

“Dime y lo olvidaré, enséñame y lo recordaré, involúcrame y lo aprenderé”

Esto es algo que en las nuevas corrientes norteamericanas se tiene muy en cuenta, que es necesario hacer partícipe y protagonista al alumno (sea de la edad que sea) de su propio proceso educativo. Aunque también es verdad que medios hollywodienses como estos siempre vienen bien para captar la atención.


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Robert Owen y su proyecto de socialismo mutualista

Situémonos. Nos encontramos a principios del siglo XIX en Inglaterra. El proceso histórico conocido como la Revolución Industrial se encuentra en su mayor fase de expansión. En este siglo tendrá lugar la consolidación de la Primera Revolución Industrial (aquélla basada en el empleo del carbón y de la máquina de vapor), comenzada a finales del siglo XVIII y el desarrollo de la llamada Segunda Revolución Industrial, basada en innovaciones técnicas tales como el motor de combustión interna y el automóvil así como la utilización de nuevas fuentes de energía como el petróleo y la electricidad. Es la consolidación del, anteriormente nuevo, sistema capitalista de finales del siglo XVIII. El mundo se haya maravillado ante los avances del ser humano conquistando a la naturaleza que lo hacen merecedor de su nuevo estatus privilegiado dentro de la escala evolutiva.

Sin embargo, es en este contexto cuando empiezan a surgir los problemas que perseguirán a la historia de la humanidad hasta nuestros días: la deshumanización del trabajo y del trabajador. El rápido desarrollo de la industrialización basada en el maquinismo o factory system, además de legislaciones burguesas reguladoras de la estabilidad y el orden social abocaban al, ya no tan incipiente proletariado, a unas duras condiciones de subsistencia y de trabajo. Dicho sistema supone una innovación en la manera de producir bienes ya que supuso la división del trabajo y la modificación en la estructura de las relaciones laborales, generándose enfrentamientos entre patronos y obreros. El deterioro de las condiciones laborales, así como la disociación entre titularidad del capital y el trabajo, condujeron a las incipientes protestas de mejora de las mismas aglutinadas en torno al sindicalismo o tradeunionismo inglés, o lo que es lo mismo, a la asociación sindical de obreros no cualificados ingleses como el cauce legal a seguir para lograr sus objetivos de mejoras laborales.

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Teniendo esto en cuenta, emerge el proyecto socioeconómico de Robert Owen (1771 – 1858). Empresario inglés, muy influenciado por los pensadores de la Ilustración, intentó llevar a cabo un proyecto que bautizó como “New Harmony” después de comprobar de primera mano las deplorables condiciones a las que se sometía a los obreros en los complejos industriales. Se le ha encuadrado dentro de los primeros pensadores socialistas premarxistas, y a su vez en la subcategoría de socialista “utópico”, como serían calificados posteriormente por Marx y Engels. Firme detractor de la acción política y el sufragio universal como medio para cambiar la sociedad define el socialismo como “el sistema racional de sociedad fundado sobre la naturaleza”. Creía en el progreso humano y poseía una visión filantrópica del hombre, en la que éste sería bueno por naturaleza (idea original de Rousseau) y corrompido por la sociedad que moldea al ser humano como un producto manufacturado. Por ello, a través de la educación y la razón, el ser humano podía alcanzar cotas de perfección hasta entonces desconocidas. De hecho, es importante en la historia de la Pedagogía como el primero en prestar importancia a la educación social de los niños. Ese sería el germen desde el que podría cambiarse la sociedad mediante la reforma paulatina y constante. Sus obras  “La Formación del Carácter Humano” (1814) y “Una Nueva Visión de la Sociedad” (1823) son sólo muestras de sus planteamientos filosóficos variando desde la filantropía patronal al mesianismo. Entre las fórmulas para reformar la sociedad nos encontramos con:

Filantropía personal. 

Restricción del trabajo infantil.

Construcción de escuelas basadas en la mezcla de teoría (la menor parte de dicho proceso educativo) con la práctica en el cultivo de la tierra o en actividades productivas.

Incremento de los salarios y mejoras en las condiciones laborales.

Intervención del Estado como agente de cambio de las desigualdades.

El cooperativismo. Proponía reorganizar la sociedad mediante la formación de cooperativas voluntarias de productores, que unidas a una reforma monetaria acabaría con el dinero y lo reemplazaría por una moneda que representara unidades de tiempo de trabajo, que fuera emitida libremente según la producción de mercancías (utópico cuanto menos).

Creación de nuevas comunidades, como New Harmony, en las que la propiedad privada no existiría, siendo dichas comunidades eminentemente rurales.

Socialismo mutualista. Dentro de la concepción idealista de Owen, el hombre, dominado por el altruismo, trabajaría porque sería este el modo de aumentar su propia felicidad ya que proporcionaba felicidad a los que le rodeaban. De hecho, en su primer proyecto de New Lanark en Inglaterra, cada instalación cerca del obrero tenía un indicador que determinaba la calidad del trabajo del obrero en términos como “muy bueno, bueno, mediocre o malo”.

El criterio natural del valor, es decir, el productor debía de recibir una parte equitativa de la riqueza que generaba.

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New Harmony, en Indiana, EEUU se presentaba como la ocasión perfecta para la creación de una nueva sociedad sobre la base de unos principios compartidos por todos. Esta aldea cooperativa se basaba en el principio de unidad del trabajo, gasto y propiedad y la igualdad de privilegios. Según la Constitución de la Comunidad Igualitaria de New Harmony, ésta se dividía en 6 departamentos: agricultura, manufactura, literatura, ciencia y educación, economía doméstica, economía general y comercio. Cada departamento se subdividía en actividades al frente del cual se elegía a un “intendente”, que a su vez elegía a 4 “superintendentes”. Estas personas junto al Secretario constituían el consejo ejecutivo poseyendo la comunidad todos los bienes inmuebles. Sin embargo, pronto surgieron los problemas ya que los cargos electos suponían per sé, la manifestación de la desigualdad, además de la existencia de diferencias religiosas e irreconciliables entre miembros de la comunidad que acabó escindiéndose. La Comunidad de New Harmony fracasó y desapareció en 1828, testificando Robert Owen su defunción en este discurso:

“He ensayado aquí un nuevo rumbo, en la esperanza de que cincuenta años de libertad política hubiesen preparado a la población americana a gobernarse a sí misma. Proporcioné la tierra, las casas y gran parte del capital… pero la experiencia ha demostrado que es prematuro tratar de unir a extraños que no han recibido previamente una educación con tal objetivo, de manera que puedan practicar múltiples actividades en su interés común y vivir juntos como si formaran parte de una misma familia”.

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Quizás parezcan irreales estas medidas y nos recuerden a las comunidades aisladas y aislacionistas de algunos estados de los Estados Unidos, como los tan conocidos, gracias al cine, amish, presentándose ante nosotros como rémoras de un pasado que no quiere avanzar. Sin embargo, estas iniciativas no pretendían nada más que dar una solución a la realidad que, curiosamente, en nuestros días también se pone de manifiesto, no sólo en países del Tercer Mundo, sino cada vez más en hogares del Primero: la búsqueda de unas mejores condiciones de vida para todos.

Bibliografía

– Gordon, Peter: Robert Owen. Perspectivas: revista trimestral de educación comparada, vol. XXIV, números 1 -2, págs. 279 – 297. Oficina Internacional de Educación, Unesco. 1993. París, Francia.

– Paredes, Javier (coord.): Historia Universal Contemporánea I. De las Revoluciones liberales a la Primera Guerra Mundial. Ed. Ariel. 2008. Barcelona, España.

Bibliografía que se puede consultar sobre el tema

– Donnachie and Hewitt: Historic New Lanark . Edinburgh University Press, 1993. ISBN 0 74860420 0.

–  I Donnachie: Robert Owen: Owen of New Lanark and New Harmony. Tuckwell Press, 2000. ISBN 1 86232 131 0.

– F. Podmore: Robert Owen, A Biography. Allen & Unwin, 1906.